Reproducción por esquejes

La reproducción por esquejes no es difícil, aunque a veces, y dependiendo de la planta, puede costarnos que prenda y desarrolle raíz. Lo importante es que insistamos hasta que consigamos hacerlos.

Para favorecer la reproducción de plantas, es fundamental que tengamos en cuenta las circunstancias que favorecen el enraizamiento y supervivencia de la planta.

En primer lugar, el momento idóneo para realizar esquejes es en otoño o inicios de primavera. Si lo hacemos en otoño, tenemos que tener cuidado con el calor que todavía pueda hacer y que perjudique y seque la planta. Además, habremos de protegerla del frío del invierno, porque cuando llegue este momento aún no se habrá desarrollado lo suficiente como para que sea una planta fuerte capaz de defenderse de agentes externos. Por otro lado, hacer esquejes en otoño nos permite podar y evitar que la planta se desarrolle demasiado. Si lo hacemos a inicios de primavera, momento conveniente porque es cuando la planta tiene menos sabia en circulación, tendremos que tener cuidado también con la sequedad y los momentos centrales del día cuando haga más calor. 

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta cual es el mejor sistema de reproducción de las plantas. Aunque la mayoría se pueden reproducir por esquejes, hay algunas que se recomienda hacerlo desde semilla (como la albahaca, el perejil o el cilantro), otras que les viene bien practicar acodos (como la lavanda, el romero u otras plantas leñosas), ya que le tiempo de enraizamiento es superior y requiere de al menos tres semanas para comenzar a desarrollarse raíz, y no olvidemos que podemos recurrir a la división de matas si la planta ha alcanzado un tamaño superior al que nos conviene por cuestiones de espacio. Para ver más información sobre estos sistemas, ver reproducción, secado y uso de las plantas medicinales.

Por último, debemos procurar que los tallos que queramos desarrollar sean lo suficientemente largos como para poder retirar dos tercios de sus hojas y seguir teniendo al menos tres o cuatro hojas en la punta. Normalmente, cogeremos tallos secundarios y poco leñosos, y los cortaremos justo antes de una yema. Han de sumergirse en agua y dejar en un lugar en el que no le de la luz directa, no necesariamente a la sombra. Al cabo de 48 hay que cambiar el agua y es recomendable, aunque no necesario, cambiarla cada 48 horas o al menos, vigilar que el agua no se evapore y la planta se quede sin agua. En cuanto comiencen a salir las primeras raíces, podremos plantarla en la tierra.

Es importante saber también de qué manera se reproducen las plantas de forma natural, por ejemplo, en el caso de de plantas que se reproducen por rizomas, como es el caso de las mentas, hemos de plantar el tallo enraizado en horizontal dejando que sobresalga únicamente la parte con hojas, en cambio, plantas como el romero o la lavanda, al ser su desarrollo radicular vertical, las plantaremos en ese sentido.

Aunque no es necesario utilizar enraizantes, os dejamos aquí un par de recetas de enraizantes naturales. Podéis hacer la comparación de cuánto tiempo tardan en desarrollarse la misma variedad una con enraizante y otra sin él, para que veáis la diferencia.

Enraizante con lentejas (aprox. a realizar una semana antes de la reproducción de esquejes)

Hemos de poner las lentejas a remojo y esperar a que germinen(por cada cucharada de lentejas, cuatro cucharadas de agua). Si al cabo de 2-3 días aún no han germinado, podemos retirar el agua y dejarlas en un recipiente destapado y controlar que estén siempre bien húmedas. El agua que hemos utilizado la reservaremos para ir añadiendo cada día. Aunque podría hacerse con cualquier legumbre, se propone lentejas porque en menos de 24 horas suelen comenzar a germinar. La germinación de estas legumbres produce unas sustancias bioquímicas que favorecen el enraizamiento. una vez hayan germinado, con el agua propia que hemos utilizado para este fin, lo batiremos bien, colaremos y nos quedaremos con toda la parte líquida. Lo demás podemos echarlo al compost. Este líquido resultante, de un color blanquecino, lo mezclaremos en proporción 1/10 con agua y podemos utilizarlo tanto como agua de riego tras un trasplante como como enraizante para nuestros esquejes.

Enraizante con canela (a realizar el día antes de la reproducción)

Este sistema es más rápido que el anterior y además, es muy útil para utilizar en semilleros porque la canela también es antifúngica.

Utilizaremos una cucharada de canela en un litro de agua y llevaremos a ebullición. Apagaremos el fuego, dejamos enfriar unas 12-20 horas, lo suficiente para que esté bien frío. Colaremos con un colador de tela y regaremos directamente con la mezcla.  Siempre es recomendable hacerla en el momento que se vaya a utilizar. ya que a medida que pasen los días, irá perdiendo propiedades como todas las infusiones.

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