Purines y otras recetas para nuestras plantas

DSC_0312Hemos hablado en muchas ocasiones de recetas concretas para solventar posibles problemas en el huerto: una plaga, una carencia de un nutriente, un hongo… Pero nunca antes nos habíamos parado a entender el mundo de los extractos de plantas y su utilidad.

Es por esto que en este taller, además de dar algunas recetas concretas, daremos las nociones básicas para entender las diferentes maneras de obtener remedios para nuestras plantas mediante extractos.

Los beneficios de los extractos

Una de las características que diferencia a la flora de la fauna es su movilidad. Las plantas no pueden huir de sus depredadores, por tanto, se han visto obligadas a defenderse de ellos mediante otros sistemas. Todos conocemos las espinas, pero ¿qué ocurre con las plantas que no tienen espinas? En ellas se producen componentes químicos invisibles, capaces de repeler o modificar el estado de sus depredadores. Es en estas propiedades en las que nos basamos para entender el funcionamiento de los extractos. Gracias a ellos, tenemos la capacidad de reforzar los mecanismos latentes de las plantas sin perturbar a la fauna que cohabita con dicha flora. Por eso, un extracto siempre será menos agresivo para el ecosistema que un producto de síntesis, cuya finalidad es erradicar indiscriminadamente una especie de nuestro huerto y en muchas ocasiones en perjuicio de nuestra planta o de depredadores naturales de dicha plaga.

Pero no sólo los extractos sirven como pesticidas y fungicidas. Su función principal (en esa idea que siempre repetimos de prevenir antes de curar) es funcionar como fitofortificantes. Una planta sana y capaz de defenderse contra una plaga, no será atacada pues esta que siempre buscará a la más débil. Cuando aplicamos un extracto, no sólo estamos repeliendo una plaga, sino que estamos reforzando la planta.

Otra ventaja de los extractos es que no producen fenómenos de habituación a la sustancia aplicada, como ocurre con los pesticidas químicos. Pueden aplicarse durante años que no vuelven resistente a la plaga. Además, hemos de tener en cuenta que los extractos son económicos, nuestra exposición a ellos no es tóxica y son una buena forma de aprovechar las plantas que consideramos no bienvenidas en el huerto, y nos obligan a tener un mayor conocimiento de la flora local con el fin de reconocerlas y recolectarlas.

¿Por qué se cree que los extractos de plantas no son tan eficaces como los fitosanitarios químicos?

Sí es cierto que la mayoría de los extractos son más lentos y no erradican por completo una plaga. Pero tampoco es su intención. Tal y como haría la naturaleza, con intención de perturbar lo mínimo el equilibrio de un ecosistema, simplemente mantienen a raya y dentro de unos límites a la plaga. No olvidemos aquí que un ecosistema diversificado y en equilibrio es la mejor protección contra la invasión de un parásito. Por esto, es necesario cambiar el modo de actuar cuando decidimos utilizar extractos de plantas y no fitosanitarios químicos:

Observación. Esta es la tarea fundamental para entender el sistema que estamos intentando reproducir. Observación en la naturaleza de las simbiosis que se crean entre los diferentes seres vivos que la contienen y observación de nuestra huerta para la rápida localización y prevención ante una posible enfermedad. Cuanto antes detectemos un insecto perjudicial y actuemos sobre él, menos fuerte será el remedio que tengamos que utilizar.

Mantener la planta sana. Siempre hemos de dotar a nuestras plantas de las condiciones idóneas para su cultivo. Nos referimos con esto a cosas como evitar las carencias de sol, agua o nutrientes, tener muy en cuenta los calendarios de cultivo y plantar siempre en su temporada, evitar los cambios bruscos de temperatura y proteger a las plantas más sensibles frente a ellos… Cuanto más idóneas sean estas condiciones, menos interés se despertará en  los hongos e insectos perjudiciales por estas plantas.

La experimentación. No siempre todos los remedios son igual de eficaces en un lugar y en otro. Podemos guiarnos por libros o por charlas a las que acudamos, pero no debemos tomar como panaceas ninguno de los remedios que nos cuenten pues las panaceas no existen. Es por ello que sólo mediante nuestra propia  experimentación y aplicando nuestras propias recetas daremos con los remedios más eficaces para nuestro huerto.

Cómo obtener nuestros extractos

DSC_0310Se diferencian varias formas de obtener remedios naturales, cada una de ellas tiene unas propiedades y unas características concretas:

La fermentación: es un arte que debemos aprender. Debe ser preparada y controlada con precaución para evitar que se estropee o fermente demasiado. Dependiendo de la planta y la temperatura ambiente, una fermentación puede tardar en hacerse entre 5 días y un mes. Cuanto más pequeños sean los pedazos a utilizar, más rápida será su descomposición. Es conveniente taparla pero con algo que permita el paso del aire. En un recipiente introduciremos la planta con la cantidad de agua indicada, taparemos y removeremos diariamente para airearla. La fermentación produce una espuma. Esta desaparecerá cuando el preparado esté listo. Durante su preparación desprenderá un olor desagradable que se verá reducido cuando haya terminado su producción. Para aminorar este olor, podemos utilizar hojas de angélica o de salvia en el agua pasados 4 o 5 días de comenzar el  proceso. Una vez hecho, ha de filtrarse y guardarse para evitar la putrefacción.

Las decocciones: tras haber dejado la planta en remojo durante 24 horas, se pone a calentar y se lleva a ebullición con la tapa puesta (pues de no hacerlo perderíamos sustancias beneficiosas).  Dejar en ebullición una media hora y dejar enfriar.  Una vez fría debe aplicarse inmediatamente. Su mayor ventaja es la rapidez de preparación, su desventaja es que no es posible conservarla.

Las infusiones: similares a la decocción, en este caso la ebullición se detiene en el momento que comienza a hervir.  Se aplicará una vez haya enfriado. No son tan potentes como los dos casos anteriores, por lo que se suelen utilizar en huertos bien equilibrados. Puede conservarse en la nevera varios días.

Las maceraciones: debemos dejar la planta a remojo en agua fría durante 24 horas. Es muy práctica debido a que no necesita muchos medios para producirla (no hay que cocerla), es rápida y puede aplicarse sin dilución. Su inconveniente es que no se puede conservar y ha de aplicarse pasadas estas 24 horas.

Algunas consideraciones antes de preparar los extractos:

El agua: la mejor agua a utilizar es el agua de lluvia. Si no disponemos de ella, agua mineral o agua desclorada es lo mejor.

El acceso a la planta: es posible que no podamos disponer de la planta en el momento que la necesitemos, por eso, la mayoría de los preparados podemos realizarlos con plantas secas. Para el caso de las fermentaciones, deberemos prever que los vamos a necesitar y recolectarlos en el momento del año más idóneo.  Por lo general utilizaremos 1 kg de planta por cada 10 l de agua, en caso de utilizarla seca esta cantidad se reduce a 100 o 200 gr.

El recipiente: siempre utilizaremos un recipiente 1/3 más grande de la cantidad que vayamos a realizar, ya que el volumen de planta que utilizaremos, en un principio, puede desbordar el recipiente. Utilizaremos siempre cubos de plástico o acero inoxidable frente a madera u otros materiales.

El filtrado: es fundamental para no obturar el pulverizador que utilicemos y para evitar que siga fermentando y comience la putrefacción.

El almacenaje: en recipientes cerrados herméticamente, pueden durar hasta un año, aunque a medida que pasa el tiempo van perdiendo efectividad. Una garrafa de plástico es lo más común, aunque también sirven recipientes de acero inoxidable. Una vez abierto, se recomienda usar antes de dos meses. Han de conservarse en un lugar oscuro y alejado del calor.

La frecuencia: cualquier extracto que apliquemos será suficiente con hacerlo cada 15-20 días. No debemos ser impacientes abusando del preparado con mucha frecuencia ya que acabaríamos dañando la planta.

Tres recetas esenciales

Purín de ortiga

Es la madre de todos los remedios y el extracto más común.

  1. Se utiliza como fortificante de la planta (como abono foliar para hacer más grandes y resistentes las hojas y como abono para la tierra aportando gran cantidad de nitrógeno). También funciona como acelerador del compostaje (aplicado directamente sobre las composteras) y favorece la fotosíntesis: en fermentación, 1 kg de planta en 10 l de agua. Diluir al 5% como abono foliar y al 10% en el resto de los casos.
  2. Es un potente repelente eficaz contra pulgones, ácaros y carpocapsas: en maceración durante 12 horas con 1 kg de planta por 10 l de agua.

Decocción de cola de caballo

En decocción, aplicar preventivamente en primavera y verano, en tiempo más bien fresco*.

Maceración de ajo

El remedio más eficaz contra pulgones y uno de los extractos cuyo olor resulta menos desagradable.

Macerar 100 gr de ajo picado en dos cucharadas de aceite durante 24 horas. Pasado este tiempo añadir un litro de agua y filtrar. Diluir al 5%.

Otras recetas interesantes

Fermentación de hiedra

Eficaz contra la mosca blanca, los ácaros y los pulgones.

En fermentación de 1 kg de hoja por 10 l de agua. Diluir al 5 %. O en decocción pura (100 gr/litro).

En el caso de la hiedra, hemos de tener cuidado ya que se han detectado casos de alergia cutánea a dicha planta. Es bastante tóxica, por lo que se debe mantener alejado de los niños. Además, contiene saponinas, por lo que podría confundirse la espuma de  que esta produce con la de la fermentación. En estos casos siempre es mejor guiarse por el olor.

Maceración de ruda

Utilizada contra babosas, ratones de campo,  gatos y moscas en maceración de 800 gr de hoja en 10 l de agua durante 10 días. Diluir al 20%.

Esta planta, al igual que la hiedra, puede producir alergias cutáneas, por lo que es conveniente usar guantes para recogerla.

También es eficaz contra la mosca blanca, en este caso 80 gr por litro en maceración durante 24 horas y diluido al 20%.

Infusión de melisa

Contra pulgones, mosquitos, mosca blanca y hormigas.

En infusión de 50 gr de planta en 1l de agua . Pulverizar pura.

Purín de caléndula

Como fertilizante recupera algunos de los nutrientes que consumen coles y tomateras. Como insecticida es efectivo contra los nematodos.

Fermentado de 1 kg de planta fresca por 10 l. de agua. Diluido al 10%, se recomienda su uso después de un día de lluvia.

 

Para más información ver:

*Cómo hacer jabón de potasa e insecticidas naturales

Abonos naturales y compost

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