Propiedades medicinales de las plantas. Cosmética natural.

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Cremas, champús y jabones, desodorantes, bálsamos, colonias…  Todas estas sustancias químicas, que resultan tóxicas a largo plazo, se introducen en nuestro cuerpo y se depositan para siempre en órganos y tejidos, provocando alergias, irritaciones, dermatitis o incluso enfermedades menos visibles a corto plazo como puede ser el cáncer.

Las empresas cosméticas nos hacen creer con sus anuncios que sus productos son los más recomendables. En cambio, nos sorprendería la cantidad de sustancias nocivas que se utilizan para su creación. Aún si nos pusiésemos a mirar las etiquetas, no sabríamos qué hay en ellos, pues camuflan estas sustancias con nombres para nosotros incomprensibles. Sorprendentemente, muchos son derivados del petróleo.

En este taller, haremos pasta de dientes y jabón de sosa para uso tópico. A continuación, se presentan algunas de las propiedades de las sustancias orgánicas que vamos a utilizar y un pequeño glosario que es necesario aprender.

Propiedades de las plantas:

Aloe vera: además de infinidad de propiedades descubiertas recientemente, en nuestro caso lo utilizaremos como hidratante para la piel. Contiene propiedades regenerativas de tejidos tanto internos como externos. Por eso, en ocasiones se puede tomar oralmente en forma de zumo. Para ello es necesario pelarlo. Las propiedades del aloe se encuentran en el gel interior, protegido por una corteza dura y por una sustancia viscosa llamada aloína. Esta sustancia no es peligrosa si el aloe no va a ser ingerido, por lo que una vez pelado podemos aplicarlo a nuestros jabones y cremas sin problemas. En cambio, hemos de lavarla concienzudamente si la vamos a beber, ya que la aloína es un fortísimo laxante y puede llegar a producir vómitos y hasta contracciones uterinas. Por lo que no es recomendable la ingesta de aloe en mujeres embarazadas.

Tomillo: entre otras propiedades, en nuestro caso lo utilizaremos como antiséptico, conteniendo también propiedades antiinflamatorias causadas por aftas, herpes y otras enfermedades de los dientes y encías. También combate el mal aliento. Otras plantas con poderes antisépticos y bactericidas son, por orden de efectividad, la salvia, el romero y la manzanilla.

Menta: además de sus propiedades refrescantes y analgésicas, combate el mal aliento y facilita la digestión. En nuestro caso, esto último no se cumple ya que no lo ingeriremos, y básicamente lo utilizaremos para dar sabor a nuestra pasta de dientes.

Arcilla verde: básicamente la utilizaremos para colorear el jabón, pero también tiene propiedades cicatrizantes, contra el acné, previene la celulitis, limpia y purifica los poros.

Arcilla blanca o caolín: es desintoxicante y antibacteriana, aunque en nuestro caso la utilizaremos como base para la pasta de dientes.

Bicarbonato: de todos es conocido el uso de este elemento como antiácido estomacal, pero esta vez lo utilizaremos como blanqueante dental. Sin excederse ya que un uso abusivo puede producir corrosión del esmalte dental.

Cera de abeja: es humectante y suaviza la piel, además de contener propiedades regenerativas de la piel. Nosotros la utilizaremos para dar un punto más de hidratación a nuestro jabón.

Aceite de oliva: es el mejor aceite que podemos utilizar para nuestros jabones. Es tonificante, reafirmante, regenerador, hidratante y aportan a nuestra piel antoxidantes y vitaminas, pudiendo utilizarse directamente sobre ésta. Es recomendable el uso de aceite virgen, más puro y sin aditivos.

Aceite de almendras: suaviza, hidrata y calma la piel, pudiendo utilizarse en casos de picores producidos por soriasis, dermatitis y estiramientos repentinos de la piel como es el caso del embarazo.

Diferencias entre aceite de planta, aceite esencial y esencias aromáticas:

Nosotros mismos podemos hacer nuestros propios aceites, el sistema es sencillo. En un bote que conservaremos a la sombra y en un lugar templado, cubriremos con aceite (de oliva, de almendras…) la planta seca deseada. Dejaremos macerar durante 40 días para que el aceite absorba las propiedades de la planta. Colaremos y estará listo para usar.

Este aceite tiene propiedades, pero nunca serán tan concentradas como las que podemos encontrar en los aceites esenciales, conseguidas a través de alambiques y para lo que es necesaria mucha cantidad de planta. Conviene no confundir con las esencias aromáticas o aromas esenciales, de olor similar pero hechas a partir de sustancias químicas industriales.

RECETAS:

Jabón de aloe vera

En esta ocasión haremos jabón con aceite y sosa cáustica. También podríamos sustituir la sosa por potasa. Ambos elementos son productos químicos, pero al mezclarse con el aceite y producirse la saponificación, éste desaparece.

Hay otros métodos más naturales de conseguir la saponificación: uno es a través de la planta saponaria, difícil de encontrar y siendo necesaria mucha cantidad de planta para hacer jabón. Se consigue mezclando 1 litro de agua caliente con 50 gr de raíz seca. Este jabón debe usarse al instante, pues pierde sus efectos una vez se enfría.

Otra forma es aprovechar las cenizas de madera de nuestra chimenea. La ceniza contiene potasa, por lo que podría sustituirse por la sosa o la potasa química, teniendo en cuenta la variación de las cantidades.  El problema de este  sistema es que nunca sabremos cuánta potasa contienen nuestras cenizas, ya que depende del tipo de madera y del calor al que ha sido sometida dicha madera. Una receta aprendida recientemente, pero que todavía no he probado es echar las cenizas en 1 litro agua y remover. Dejar reposar entre 24/48 horas. Pasado este tiempo, echar una patata en el agua. Si esta flota indica que la mezcla contiene suficiente potasa. Mezclar con un litro de aceite de oliva y remover hasta conseguir la traza deseada para el jabón.

Nuestra receta es más simple, ya que para que se produzca la transformación es necesario que las cantidades sean lo más ajustadas posibles a la receta, podemos utilizar una calculadora de saponificación en la que podremos incluir todas las sustancias que queramos y ella nos dirá cuánta sosa (o potasa) y cuánta agua debemos utilizar. En nuestro caso utilizaremos para un kilo de jabón:

Para jabón base:

578 gr de aceite de oliva

87 gr de aceite de almendras

83 gr de sosa

215 gr de agua mineral o desclorada.

Aditivos:

7 gr de cera de abeja

29 gr de aloe vera

Arcilla verde al gusto

3 gr aceite esencial de menta( o el olor que deseemos).

Utensilios:

Balanza. Imprescindible para pesar las proporciones justas. Son mejores las digitales porque muestran con más precisión las cantidades.

Moldes. Podemos utilizar moldes de todo tipo siempre que sean de plástico o silicona. No utilizar nunca moldes de papel o de aluminio.

Cuchara. Debe ser de acero inoxidable pues si fuera de aluminio o madera la sosa lo atacaría. También puede usarse madera.

Fuente de calor. El jabón más sencillo se calienta por sí solo al mezclar el agua con la sosa y al removerlo de manera continuada, aunque la misma receta se puede realizar con aceite caliente, que acelera el proceso.

Recipientes. Deben ser de acero inoxidable o esmaltados. También pueden utilizarse de cristal válidos para microondas o de plástico.

Guantes y gafas. Puedes usarlos durante la creación de lejía. Pues la sosa al contacto con el agua realiza una reacción tóxica.

Proceso:

  1. Pesa el agua y la sosa por separado. Tal y como proponemos en la receta.
  2. Con las manos y ojos protegidos, pon primero en una olla el agua y añade la sosa poco a poco. Remueve con cuidado pues la temperatura no dejará de ascender debido a la reacción química. Este preparado se convierte en lejía.
  3. A la hora de mezclar con el aceite, es conveniente que éste esté a la misma temperatura que la lejía. Esto favorecerá que el jabón cuaje antes. Si no disponemos de ningún sistema para calentar el aceite, tendremos que esperar a que la sosa enfríe hasta reducir su temperatura a temperatura similar a la del aceite. Si lo podemos calentar, controlaremos que el aceite esté a unos 49-60 grados, misma temperatura que alcanzará la sosa una vez hecha la reacción.
  4. Añade la sosa al aceite poco a poco y removiendo con precaución de no salpicar, pues esta mezcla todavía puede resultar abrasiva.
  5. Continúa removiendo, dejando reposar un poco cada 15 minutos hasta que la mezcla alcance la textura de la mayonesa. Esto querrá decir que el aceite está ya cuajado.
  6. Añade los aceites esenciales y otros aditivos y remueve durante un minuto más.
  7. Viértelo en moldes a tu gusto y golpea con suavidad el molde para que las burbujas suban a la superficie.
  8. Déjalo reposar durante dos días tapado con una mantita, si es una pieza grande, déjalo un día más.
  9. Pasado este tiempo, desmóldalo y déjalo reposar durante un mes, dándole la vuelta cada cierto tiempo para que se seque uniformemente.
  10. Una vez seco, es conveniente dejarlo dentro de una caja de madera en un armario, esto conservará el jabón durante años.

Consejos:

  1. Para reducir el tiempo se puede usar una batidora, pero es conveniente que los primeros 15 minutos se hagan a mano.
  2. A la hora de enmoldar, si se unta el recipiente en aceite será más fácil sacarlo después.
  3. En caso de que la mezcla saltase a tu piel durante el proceso, lávate con vinagre y no con agua.
  4. Procura estar en un lugar ventilado cuando realices la mezcla de agua y sosa, pues saldrá una nubecilla de vapor irritante.
  5. Si deseas hacer jabón líquido, sólo tienes que rallarlo y mezclarlo con agua en una proporción de 3 partes de agua por una de jabón y remover hasta su disolución.

Pasta de dientes:

Ingredientes:

8 cucharadas de caolín

1 pizca de bicarbonato

Infusión de tomillo u otra planta antiséptica (salvia, romero, manzanilla)

8 gotas de aceite esencial de menta u otro deseado.

Proceso:

En un recipiente único ir añadiendo poco a poco cucharadas de infusión a la arcilla con el bicarbonato hasta conseguir la textura deseada. Añadir finalmente la esencia y guardar en un recipiente cerrado para evitar que la mezcla se seque.

Otras recetas para el hogar:

Limpieza del baño: zumo de limón con bicarbonato en agua.

Limpieza del horno: usar sal con dos cucharadas de bicarbonato en una taza de agua.

Limpiacristales: vinagre de vino blanco y agua a partes iguales.

Suavizante para la ropa: Vinagre de vino blanco

Desinfectar de superficies: restregar un limón por la superficie y dejar actuar 10 minutos.

Desatascar un desagüe: echar una taza de vinagre de vino blanco y a continuación una jarra de agua hirviendo.

Quitar el olor del microondas: calentar durante 45 segundos dos rodajas de limón en un cuenco con agua.

3 comments

  1. Soy muy aficionada a la cosmetica natural y productos ecologicos hechos en casa como cremas , cosas de limpieza y demas y me gusta leer estas paginas informativas
    A parte de que como lo natural no hay nada y me cultivo las hiervas aromaticas , agua de rosas Aloe Vera y otras GRACIAS POR VUESTRA AYUDA

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