Producir para el autoconsumo

Siempre que iniciamos un huerto para consumo familiar, uno de nuestros mayores retos  es saber la cantidad de espacio y de plantas que necesitamos para poder abastecernos durante todo el año. Por eso en este taller, os damos algunos trucos para calcular las necesidades que cada familia tendría en este aspecto. Ten en cuenta que, aunque aquí damos las referencias, ajustar el número de especies a tus necesidades a la perfección te llevará algunos años, pues aunque estas indicaciones son un promedio, la calidad de la tierra, el clima y tu experiencia como agricultor podrán hacer variar los kilos de verdura de tu huerta.  Una primera meta puede ser consumir al día al menos una especie de tu huerta, para ir ampliando la dosis a medida que cogemos práctica y perfilamos nuestro plan. Por supuesto, al igual que les ocurre a los agricultores expertos, no estamos exentos de que alguna condición climatológica extrema (granizo, helada, ola de calor…) sobre todo teniendo en cuenta las consecuencias del cambio climático sobre las huertas que ya este año se han visto notablemente, nos estropee el plan y tengamos que recurrir a otros agricultores o al mercado para abastecernos.

Para poder consumir durante todo el año y recurrir lo menos posible a los métodos de compra de alimentos convencionales es fundamental una buena planificación y conocer las necesidades de espacio de cada planta y la temporización, así como las cantidades de abono y productividad media de las plantas.

Lo primero que debemos hacer es una lista de los vegetales que tu unidad familiar consume diariamente en mayor o menor cantidad según la especie. Ten en cuenta que, a menos que estés acostumbrado a consumir local y de temporada,  no todas las especies que manejas se podrán dar en tu huerto. Aun así, intenta elegir las variedades más adaptadas a la zona para favorecer la producción y evitar problemas de bajo rendimiento, enfermedades de las plantas y desaprovechamiento del espacio. Y por supuesto, ten en cuenta que puedes conservar tus excedentes para recurrir a ellos en momentos de menos productividad.

Es importante saber qué tipo de método productivo elegiremos. Teniendo en cuenta que no todo el mundo dispone de un área grande de terreno para cultivar, y que muchos de nosotros basamos la autosuficiencia en el cultivo en nuestras terrazas, recomendamos utilizar un método de producción intensivo y el uso de los espacios verticales (para el caso de cultivo en terrazas). La agricultura biointensiva, por ejemplo, es un método que reduce al máximo el espacio de cultivo y se hace posible gracias a la preparación del terreno en profundidad, el uso regular de abonos orgánicos, el cultivo reduciendo los marcos de plantación a través de la asociación de plantas y el tratamiento holístico del terreno, entendiendo por este la inclusión de todos los elementos del huerto en el sistema y comprendiendo sus interrelaciones. Más adelante, damos algunas ideas para aprovechar al máximo el espacio para terrazas y huertos pequeños.

El siguiente paso a seguir sería la planificación de cuánto queremos producir. Para ello tendríamos que calcular la cantidad de cada tipo de verdura que tu familia consumiría en un año. Esto quizás sea lo más complicado de calcular, pero podemos hacer una estimación haciendo la media de un par de semanas en cada estación con los productos de cada temporada.

Para hacer la planificación de tu huerta puedes usar este CUADRO PLANIFICACIÓN. Esto es solo un ejemplo de algunas especies comunes. Este cuadro es una adaptación del cuadro descrito en el libro How to Grow More Plants (Jhon Jeavons:2002), cuya investigación ha sido realizada en EEUU, por lo que los datos del mismo deben irse actualizando a medida que vayamos cultivando en nuestro huerto con nuestros datos. Hay que tener en cuenta que se habla de especies comunes en EEUU y no todas ellas son la misma que se cultiva en la península, por lo que algunas distancias de plantación o productividad por planta puede variar.

Básicamente lo que nos enseña este cuadro es que debes calcular los kilos de cada verdura que tu familia necesita. Una vez que sabes esto, podrás calcular el espacio que necesitas usando el cuadro anterior: divide los kilos que necesitas por los kilos por planta para saber el número de plantas. Después, multiplica el número de plantas por los metros cuadrados necesarios por planta. Obtendrás como resultado el espacio que necesitas para cultivar cada planta. Finalmente, suma los espacios destinados a cada planta y obtendrás el espacio total. También puedes usar una regla de tres para calcular la proporción de espacio destinado a cada cultivo.

Y para saber más sobre distancias de plantación usa informacin-tcnica-para-la-siembra-de-hortalizas-1-728este:

Año tras año en tu planificación, te recomendamos que anotes la cantidad de semilla y de espacio que has utilizado para cada cultivo, y la producción que has obtenido. Así podrás ir ajustando el cuadro de planificación a lo que necesites. Aquí te enseñamos otros cuadros que puedes utilizar: pegado2 pegado3 pegado4

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Normalmente, lo que ocurre es que disponemos de un espacio y queremos calcular la cantidad de plantas que podemos plantar. Para ello, haremos la operación inversa. Esto resulta un poco más complicado ya que hay que ir calculando un poco a ojo: dividiremos el espacio total por el espacio necesario de cada planta. Eso nos daría el número de plantas de la misma especie que podríamos poner. Si lo que queremos es tener variedad, debemos ir restado los espacios elegidos para cada planta hasta ocupar todo el terreno. Otra opción es, basándonos en el cálculo de espacio total indicado anteriormente, utilizar una regla de tres para saber qué cantidad de planta variada podemos poner en nuestro huerto y obtendremos el número de plantas y la producción de cada temporada.

Si deseas obtener mayor variedad en tus platos a lo largo de todo el año, es recomendable aprender a embotar y a conservar ciertas hortalizas. Las conservas de tomate son muy sencillas y apenas conllevan riesgos de producir hongos perjudiciales como el botulismo. Ciertas hortalizas, sobre todo las de raíz, son fáciles de almacenar de una año para otro si se sabe cómo. Para saber más consultar los talleres

producción de conservas,

aprendiendo a hacer mermeladas,

métodos pasivos de conservación de alimentos

También se pueden congelar algunas de estas hortalizas, pero es conveniente saber cómo y cuáles son más apropiadas. Por ejemplo, el pimiento y la patata modifican su sabor y textura si las utilizamos congeladas.

En materia de espacio, cada manual de agricultor da sus cifras. Uno de los agricultores más conocidos, John Seymour en su libro La vida en el campo nos indica que el huerto ideal necesita 2.500 m2 (1/4 de hectárea) para la autosuficiencia de hortalizas. Pero hoy en día, técnicas como la biointensiva nos enseñan que con un espacio en torno a los 400m2 es suficiente para alimentar a una familia de cuatro miembros, incluyendo frutales, como indica Jhon Jeavons en su libro How to Grow More Vegetables. Obviamente, esto hace que una terraza no pueda bastar para cultivar todos los alimentos que una familia de cuatro miembros pueda necesitar. Pero Bill Mollison en su documental Peligro de escasez de comida, afirma que una terraza de 3m2, usando el espacio vertical y el techo, y utilizando plantas de alta productividad y rápido crecimiento podría suministrar una quinta parte de las verduras consumidas por una pareja dejando espacio para el esparcimiento. Por tanto, a mayor tamaño de la terraza, mayor autosuficiencia.

Cómo aprovechar el espacio en nuestras terrazas:

Una terraza puede dar más de sí de lo que pensamos si sabemos cómo utilizarla. Lo más importante es tener una buena ubicación (de preferencia sur), aunque otras orientaciones pueden servirnos si podemos garantizar al menos 6 horas de luz diaria. Recordad que a mayor número de luz directa, más productividad y mejores resultados obtendremos. A continuación os damos algunos consejos:

  1. El espacio vertical: se a través de la colocación de espalderas para el crecimiento de plantas trepadoras o rastreras o usando estanterías o espaleras para ocupar toda la pared, podemos aprovechar el espacio de las paredes para plantar.
  2. Las barandillas: a través de macetas colgadas podemos usar la parte exterior e interior de las mismas ganando un poco más de espacio.
  3. El techo: puede ser adecuado para plantas que funcionen en otros lugares como sombreado (uvas, kiwi…)
  4. Las macetas colgantes: podemos colgar del techo macetas para ciertas plantas rastreras como tomates u otras que caigan hacia abajo como las fresas.
  5. Uso planificado del espacio teniendo en cuenta la asociación de plantas y un abono regular.

Además, puedes utilizar otras zonas de la casa para cultivar: una ventana bien soleada del que sobresalgan las hortalizas, un balcón con plantas colgantes, cubriendo la propia ventana de la cocina para cultivar las aromáticas culinarias utilizando barras en las que colgaremos las plantas… pueden ser lugares adecuados si tenemos suficiente luz.

Para más información, puedes consultar el taller Diseño de espacios reducidos.

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