Nutrición de las plantas. Residuos orgánicos y compost

The-Surprising-Healing-Qualities-of-DirtEl suelo cumple con distintas funciones y como “organismo” que  puede variar su tamaño, puede crecer y también puede reducirse y desaparecer por completo.

Tiene distintas funciones entre las cuales se encuentra servir de soporte y anclaje para las plantas que se desarrollan en él, la producción de biomasa es otra de sus funciones, así como ser un regulador ambiental y un filtro de agua, pues la retiene y evita la erosión debido a las escorrentías de ésta, es un hábitat biológico y en consecuencia una reserva genética de esta biodiversidad, sirve de soporte para otros elementos y esregulador del clima y fijador del carbono al suelo. Es, en definitiva, una fuente de materias prima. Entre otras funciones que puede tener están también las científicas en otras áreas del conocimiento así pues sirve como protector de restos arqueológicos y fuente de información geológica.

Los suelos pueden ser clasificados en función de distintos criterios.

  • Así pues si se clasifican en función de su grado de acidez los suelos pueden ser:
  • Ácidos si su PH es menor a 6.5 lo que supone una saturación de hierro, manganeso, zinc y cobre.
  • Neutro si su PH se situa entre 6.6 y 7.5
  • Alcalino si es mayor de 7.6 lo que supone una saturación de calcio, magnesio, fósfor y molibdeno.
  • Arenosos con un suelo muy suelto
  • Limoso si tiene una textura densa y permeable
  • Arcilloso caracterizado por su fuerte capacidad de compactación.
  • Del marrón oscuro
  • Al marrón rojizo
  • y terminando con el marrón claro.
  • En función de su textura los suelos son clasificados como
  • Si el critero utilizado es la cantidad de materia orgánica, y por ende de los nutrientes que aloja, en una escala decreciente serían carazterizados por su color

La fertilidad del suelo viene marcada por la cantidad de microorganismos que es capaz de alojar. Éstos potencian los procesos de degradación de la materia para transformarla en nutrientes.

El suelo, como hemos expresado antes, puede ser considerado un “organismo” aunque más exactamente debería ser considerado un ecosistema vivo y dinámico en sí mismo. La clave de un suelo sano y de calidad es la cantidad de materia orgánica que contiene, la materia orgánica en descomposición aeróbica es la que marca la fertilidad de ese suelo, que es la eficacia de ese ciclo de crecimiento y descomposición de la materia orgánica. Los micrroorganismos anaeróbicos regulan la descomposición de la materia al igual que la producción de etileno. Es decir, el suelo se regula a sí mismo en su velocidad de descomposición de la materia.

Dependiendo del clima,  los procesos de descomposición de la materia se aceleran o se disminuyen así los suelos tropicales son mucho más pobres porque las abundantes precipitaciones aceleran los procesos de descomposición de la materia y la filtración de estos nutrientes, por lo que la gran mayoría de la materia orgánica en un bosque tropical se haya en las plantas mientras que en los climas templados la materia orgánica tiene una duración mucho mayor en los suelos de los ecosistemas de estos climas. Lo que deriva en unas técnicas de cultivo muy distintas y no extrapolables.

Los suelos laborados descomponen la materia de forma muy rápida lo que produce una acidificación del suelo mayor. De tal modo que la forma de trabajar el suelo en nuestros territorios debería ser el añadido de compost o bien abono de acción lenta, aireado el suelo con elementos verticales, evitando el laboreo que produzca una mezcla de las capas del suelo y trabajar en tempero. Construir camas elevadas para los cultivos ayuda a regular el riego y mejora la calidad del suelo pues evita la compactación. Además,  favorece la retención del agua en el suelo para mejorar sus niveles de humedad. Emplear plantas perennes y cortar las plantas a ras de suelo en lugar de ararlas, introducir plantas de protección contra la erosión y hacer una buena asociación de plantas son otras opciones para mantener un suelo sano y vivo.

Los abonos que empleemos deben de aportar los elementos necesarios para nuestro suelo en las proporciones adecuadas. Podemos realizar un sencillo estudio de nuestro suelo, para ver cuáles son sus características y  sus necesidades.

Así, el nitrógeno le aportará las proteínas necesarias a nuestras plantas, es decir, los nutrientes necesarios para el crecimiento y constitución material de estas.

El carbono le aportará la energía necesaria para sus procesos vitales.

El fósforo, el potasio y el magnesio son elementos necesarios para activar esos procesos vitales.

Entre los distintos tipos de abonos que podemos usar se encuentran aquellos orgánicos como el estiércol, el abono verde; es decir plantaciones destinadas a servir de abono, el compost y el vermicompost o las cenizas de madera; que suponen un gran aporte de potasio muy adecuado para suelos arenosos y poco adecuado para aquellos arcillosos. También destacamos el purín de ortiga.

Encontramos también abonos de origen mineral y que suponen un aporte extra de los nutrientes que necesita el suelo y podemos usar también la introducción de organismos vivos a nuestro suelo para que lo colonicen y contribuyan a acelerar la instauración de un ecosistema vivo, de un suelo eficaz en la reproducción de los ciclos de crecimiento y descomposición de la materia orgánica.

Ver presentacion:Huerto en la terraza.suelo

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