las micorrizas en terraza

Durante el curso 2017-2018 realizaremos un experimento para intentar micorrizar hortalizas en las mesas de cultivo y ver si es posible mantener las colonias de hongos beneficiosos para las raíces de nuestras plantas en las macetas, comprobando así si se puede aumentar la productividad y la salud de nuestros cultivos en medios tan artificiales y limitantes como los que tenemos en nuestro Huerto en la Terraza. Los conocimientos expuestos en esta entrada hemos de agradecérselos a M. Jaizme Vega, que me transmitió sus conocimientos sobre micorrización de hortalizas en un curso realizado en el ICIA (Tenerife) en junio de 2017 como parte del curso de formación “La actividad biológica de los suelos” organizado por Cerai.

Experimento I

Agosto 2017

Hemos tomado dos muestras en una pradera cercana a Móstoles, una en una zona más cercana a un río y la otra más alejada. Nos consta que no ha sufrido intervención humana en los últimos 20 años  y es un ecosistema similar al que podemos encontrar en nuestro huerto.

Hemos utilizado fibra de coco en un 80% y humus de lombriz en un 20%. Hemos plantado albahaca, guisantes y trigo en las tres macetas y las mantenemos en condiciones similares durante los próximos dos meses.

 

Octubre 2017
Retiramos los cultivos y lavamos cuidadosamente las raíces para poder observarlas detenidamente. Observamos que en comparación con la planta control, la cultivada con muestra de tierra cercana al río tiene mayor porcentaje de raíces.

 

 

 

 

Experimento II (Pasos para hacerlo tú mismo)

La idea es intentar conseguir reproducir en nuestras macetas esporas de hongos autóctonos generadores de micorrizas para poder aplicar en nuestro huerto. Nos interesa trabajar con hongos de la zona, ya que son los que más acostumbrados están al clima y al tipo de tierra del entorno, así como a los otros microorganismos con los que conviven. En nuestro caso, al trabajar con tierras estériles en las macetas, este último factor no es tan importante, pero aún así, nos interesa utilizar hongos locales frente a los comerciales porque creemos que los que produzcamos nosotros, aunque no sean tan eficientes, serán más sostenibles a largo plazo y podrán mantenerse en la tierra durante más tiempo sin necesidad de que hagamos aplicaciones continuas en el terreno y en los semilleros. A nuestro favor, a pesar de trabajar con tierras inicialmente estériles, todas las macetas contienen lombrices y han tenido en algún momento una aplicación de compost que nuestra propia producción. Además, trabajamos con el cultivo de leguminosas y otros abonos verdes, cuidando la calidad de la tierra, que mantenemos constantemente húmeda en su totalidad gracias al sistema de riego por exudación con mangueras enterradas a 5 cm de la superficie y a una distancia de 20 cm entre sí. Apenas realizamos laboreo en la tierra, solemos cortar los cultivos al ras una vez han terminado su ciclo, dejando la raíz descomponerse en la tierra. Al cultivar en mesas de cultivo, no existe apelmazamiento y antes de cultivar únicamente ahuecamos la tierra con una escardilla para airear la capa más superficial.

El presente experimento tiene un carácter amateur, con técnicas muy caseras y que pueden no resultar al 100% fiables, pero entendiendo que no somos profesionales y que carecemos de un laboratorio en el que realizar nuestras pruebas, nos ha parecido igualmente interesante reflejarlo aquí para que cada uno pueda experimentarlo en su casa y ver los resultados.

Febrero 2018

Paso 1

Hemos de tomar muestras de tierra de lugares con las siguientes características:

a) zonas que no hayan sido manipuladas por el hombre en un largo período de tiempo, esto es, sin haber sido trabajadas y sin aplicación de ningún tipo de producto químico.

b) zonas semejantes a los ecosistemas de un huerto, es decir, lugares de crecimiento espontáneo de plantas autóctonas idealmente herbáceas y arbustos.

c) zonas en las que veamos crecimiento de gran diversidad de especies y aquellos puntos en los que las plantas sean más vigorosas, sanas y variadas.

Tomamos muestras de tierra de tres lugares distintos. Debemos observar el lugar y elegir aquel que se contenga las características descritas en c). Escarbamos un poco bajo las plantas, y tomamos una muestra con raices incluidas de esa tierra.

muestra Guadarrama: una zona cercana al parque natural del Guadarrama, en el que podemos ver que crecen jaras, hierba de San Roberto y llantén entre otras.

muestra Leal: la zona de composteras de nuestro antiguo huerto, parte que nunca trabajamos y se destinó únicamente a hacer compost. En él podía verse musgo, ortiga y ortiga muerta, entre otras.

muestra huerto en permacultura: una muestra de un huerto de un compañero que trabaja bajo los principios de la permacultura.

(Paso extra)

Para comprobar de antemano que hemos elegido buenas tierras hemos querido realizar el experimento de comprobar la cantidad de materia orgánica (y por tanto de microorganismos) en nuestras muestras mediante la prueba del agua oxigenada (Ver mejoramiento de suelos)

 

Por lo que se pudo observar, según este experimento, aunque la tierra de Perma tenía burbujas más grandes, la mayor duración la tuvo la tierra de Leal. Esta prueba, de todas formas, no es concluyente y no condiciona el experimento posterior.

 

Paso 2 

Usaremos tantas macetas más 1 como muestras hayamos cogido. En nuestro caso, 4. Han de ser macetas limpias, del mismo tamaño y durante el proceso hemos de cuidar mucho la higiene, para evitar no contaminar muestras con nuestras manos.

Usaremos una mezcla de tierra pobre, preferentemente estéril. Nosotros hemos realizado varias pruebas, dos con tierra pobre del huerto en macetas y otra con una mezcla de fibra de coco 70% y humus de lombriz 30%. Se mezcla bien para volverla homogénea y se rellenan las macetas 3/4 de su volumen total. También podemos utilizar una mezcla de turba no enriquecida y arena de río.

Se cubre cada maceta con una capa de cada una de las muestras y se etiqueta bien para no confundirnos y saber en todo momento de dónde proviene. La cuarta maceta, la nombraremos “control” y será la que nos diga de qué manera crecerían las plantas si únicamente creciesen en esta mezcla de tierra pobre. A esta cuarta maceta la rellenaremos hasta arriba con la tierra pobre.

Rellenamos con la tierra pobre las tres macetas con muestra a la misma altura que la tierra control y las humedecemos bien. Si es necesario, controlamos la cantidad de agua con un vasito para que todas tengan la misma cantidad de agua siempre. Esto lo haremos siempre que queramos regar.

Se ha demostrado que las plantas que mejor micorrizan son las gramíneas y las leguminosas, y también la albahaca ha demostrado gran poder de micorrización, por ello, la usaremos también en nuestro experimento.

Nosotros hemos plantado veza, trigo sarraceno y albahaca*.

Durante los próximos dos meses, mantendremos las macetas en condiciones similares de temperatura, de humedad y de sol para que no haya problemas con su desarrollo. Para asegurarnos, hemos realizado este experimento con tres grupos de muestras distintas, para poder contrastar y evitar que un fallo al mantener las condiciones ideales nos engañe a la hora de ver los resultados.

*Para garantizar la germinación de todas las plantas en las muestras, las plantamos ya pregerminadas, de esta manera evitamos que pueda haber fallos de germinación que condicionen el experimento.

Paso 3(a)

Abril 2018

Han pasado dos meses desde que plantamos nuestras muestras, comprobamos el estado de las plantas. Debido a las condiciones de frío que hemos tenido estos dos últimos meses, no podemos ver todavía un gran evolución, así que dejamos por el momento un mes más las plantas.

Toda la teoría del taller sobre las micorrizas se puede consultar aquí.

 

Paso 3(b)

Junio 2018

Han pasado tres meses y medio desde que semillamos y por fin hemos podido sacar las plantas de sus macetas. Las plantas han estado más de lo que deberían y ya se empieza a ver cómo las raices llegan al fondo de la maceta.

De todas formas, eso no impide ver grandes diferencias entre unas muestras y otras. Todas las plantas se han mantenido en condiciones similares la mayor parte del tiempo. Os comentamos a continuación las diferencias que se aprecian:

En cuanto a la parte aérea, observamos que

a muestra de Guadarrama tiene poca frondosidad, está amarillenta y ha sido atacada por la psila. No tiene frutos ni flores.

la muestra de leal, posee la mayor frondosidad, es la planta con un verdor más oscuro y tiene flores y algún fruto. Igualmente ha sido atacada por la psila pero en menor medida.

la muestra control, es la más pequeña con diferencia, tiene poca frondosidad y un color menos vivo. Ya ha sacado algunas vainas con semillas y ha sido atacada por la psila.

la muestra perma está amarillenta, tiene bastante frondosidad y es la más desarrollada en cuanto a flores y frutos. No ha sido atacada por la psila.

 

En cuanto a la raíz,

la muestra Guadarrama, las raíces se distinguen bien, son más finas que en las otras muestras. La raíz primaria es muy alargada y tiene raíces secundarias escasas comparadas con otras. Apenas hay nódulos y los que hay son muy pequeños.

la muestra de Leal es una amalgama de raíces. No se distingue la raíz primaria de las demás y la densidad de raíces es considerablemente mayor al resto. Hay muchos nódulos de un tamaño medio.

la muestra control es similar a la de Guadarrama. las raíces se distinguen bien aunque parece haber más que en la muestra Guadarrama. La raíz primaria es muy alargada y tiene raíces secundarias algo finas y en menor densidad que la control. Apenas hay nódulos.

la muestra de perma, las raíces se distinguen bien, con una raíz primaria gruesa larga y raíces secundarias. Gran presencia de nódulos llamativa por su tamaño.

Paso 4

Junio 2018

Rechazamos la muestra control y la muestra Guadarrama. Realizaremos esta parte del experimento con las otras dos.

Plantamos de nuevo albahaca y veza (pregerminadas para asegurar que las plantas van a nacer) en ambas muestras y mantendremos en condiciones similares todo el proceso.

Regaremos frecuentemente para favorecer su crecimiento y cuando las plantas hayan alcanzado un tamaño de unos 15 cm aproximadamente las someteremos a estrés hídrico. De esta manera, las plantas notarán que se van a morir y esto hará que los hongos asociados a ellas comiencen a espirular (soltar esporas) para reproducirse ya que si la planta muere ellos también morirán.

Las dejaremos un par de semanas más y luego retiraremos la parte aérea dejando las raíces en la tierra, ya que gran parte de estas esporas se encuentran en el entorno de la raíz.

Conservaremos estas muestras de tierra a una temperatura menor a 10º y sin humedad para conservar las esporas en condiciones de letargo.

En la próxima temporada añadiremos una cucharada de esta tierra a cada alveolo del semillero y plantaremos.