IV. El jardín en permacultura. Control biológico de plagas y asociaciones de cultivo.

Sesión 4: El jardín en permacultura. Control biológico de plagas y asociaciones de cultivo.

 Repercusión del uso de pesticidas y fertilizantes químicos. Por qué es tan importante entender el pico del petróleo.

Insecticidas, herbicidas, fungicidas y muchos otros plaguicidas se aplican intensamente en muchos países tanto desarrollados como en vías de desarrollo. Esto provoca entre otras cosas la contaminación del agua, el aire, el suelo y de los alimentos que consumimos, de forma que puede afectar indirectamente al cuerpo humano.

Por poner un ejemplo, los fertilizantes químicos, basados en nitrógeno y fósforo, pese a aumentar la producción de alimentos a corto plazo, penetran en la tierra llegando a los acuíferos, ríos y lagos. Esto provoca la proliferación de algas que luego mueren, haciendo aumentar el contenido de bacterias en el agua. A raíz de esto, los peces mueren, lo que afecta a los animales que se alimentan de ellos, etc, etc…

Los pesticidas químicos están relacionados con varias enfermedades como puede ser el cáncer, el linfoma, las anomalías reproductivas, los trastornos endocrinos, alergias… Crean alteraciones genéticas en las plagas que producen resistencia a estos pesticidas, por lo que es necesario aumentar la dosis o utilizar pesticidas más fuertes. Además, crean alteraciones en el ecosistema, ya que no matan sólo a una plaga, sino a otros insectos beneficiosos como las abejas, las mariquitas y las arañas. De esta forma, hacemos desaparecer a los enemigos naturales de las plagas. Al alterar la cadena trófica, provocan que otros insectos que hasta entonces no eran plagas se conviertan en ella. Las estructuras químicas de los pesticidas tardan años en descomponerse, por lo que se producen acumulaciones que pueden llegar a ser altamente tóxicas para el ser humano y para el medio ambiente. Su uso nunca es localizado, ya que se propagan a través del aire y el agua y pueden llegar a cualquier lugar del planeta.

En otro plano, todos ellos provienen del petróleo, elemento que como bien vimos en la primera sesión, es un bien escaso. Cuando el precio del petróleo suba, el precio de estos productos subirá también, aumentado también por el coste de transporte. Por eso, propiciar una agricultura independiente de estas sustancias y de carácter local, es una buena apuesta de cara a un futuro con escasez de petróleo.

  1. Control biológico de plagas y asociación de cultivos.

Una planta sana y vital genera mecanismos biológicos y de autoprotección que la defienden de plagas y enfermedades. En cambio, cuando por cuestiones diversas como el desarrollarse en una tierra inadecuada, las variaciones bruscas del clima, el estrés hídrico, las carencias nutricionales o las diferencias genéticas, la planta se debilita, se vuelve vulnerable al ataque de parásitos o enfermedades. La forma de conseguir plantas sanas y productivas consiste básicamente en mantener las plantas vigorosas  cultivándolas en tierra fértil y abonada con compost y abonos orgánicos de calidad y situándolas en espacios donde hallen luz, temperatura, humedad o vecindad más propicias para su crecimiento y buen desarrollo. Utilizaremos tratamientos insecticidas en caso estricto de necesidad.

Es por eso que en permacultura se pretende crear ecositemas equilibrados, en los que existen depredadores naturales de aquellos que puedan convertirse en plaga.

Dos recetas interesantes:

Purin de ortiga:

Rico en minerales, estimulador del crecimiento, repelente de insectos, especialmente del pulgón, activdor del compost.

Por cada kilo de ortiga, 10 litros de agua. Se ha de remover cada dos 3 días hasta que ya no se produzcan burbujas. Suele suceder al cabo de una semana (tiempo comprobado para Madrid en primavera). Una vez listo, hay que filtrarlo minuciosamente y envasarlo en garrafas de plásticos. Se conservará durante los siguientes 6 meses. Para su utilización es necesario diluirlo en agua. Las proporciones varían, pero aproximadamente se diluye un 10% si se va a utilizar como insecticida y a un 20% como abono añadido al agua de riego. Usar como preventivo con una frecuencia de cada 15 días.

Macerado de ajo:

Uno de los insecticidas más eficaces que conozco, sobre todo contra cualquier tipo de pulgón.

100 gramos de ajo pelado y picado a macerar en dos cucharadas de aceite. Dejar reposar 24 horas y a continuación mezclar con un litro de agua, remover y filtrar. Dejar reposa runa semana. Diluir para su uso en agua en una proporción del 15%. Se recomienda su uso cada 10 días, aunque es posible aumentar la frecuencia si la plaga es muy persistente.

Asociación de cultivos:

En la naturaleza lo más habitual es que en un mismo espacio crezcan juntas numerosas especies y variedades distintas. Entre ellas se crean relaciones de simbiosis y ayuda mutua, de forma que por ejemplo, a la sombra de árboles frondosos crecen plantas que no toleran el exceso de luz, y mientras que algunas planas tienen raíces superficiales, y se alimentan de los nutrientes de las capas superiores, otras tienen raíces que exploran en suelo en profundidad extrayendo de él gran parte de los minerales que precisan. Los monocultivos en las prácticas agrícolas convencionales causan importantes desequilibrios ecológicos, lo que se traduce en grandes incrementos de problemas de las plantas cultivadas y en la especialización de parásitos específicos. En cambio, cuando crecen juntas plantas muy diversas es más fácil que se generen equilibrios ecológicos y se consigan las condiciones óptimas de desarrollo y aprovechamiento del espacio y los nutrientes. La observación en las prácticas de los agricultores ha establecido con el tiempo una serie de asociaciones favorables y ha constatado que cuando algunos cultivos crecen junto a otros o en cercanía se incrementan los problemas de desarrollo o parasitosis.

Se establecen asociaciones beneficiosas según distintos aspectos:

Asociación por tamaño: hay que intentar no poner juntas plantas que compitan por la luz, el agua, y los nutrientes, así como el espacio de sus raíces. Con esto podemos jugar también con la plantación escalonada.

Escalonamiento: juntar plantas de crecimiento largo como los tomates, con plantas de crecimiento corto como las lechugas nos permitirá que cuando los primeros necesiten más espacio, coincidirá con el momento de recoger las segundas.

Asociación por compativibidad: por un lado, ciertas plantas segregan sustancias que impiden el crecimiento de otras, así como al contrario, algunas plantas favorecen la fauna microbiana encargada de producir nitrógeno, por ejemplo. Algunas plantas, como muchas aromáticas, desprenden olores que ayudan a confundir a ciertos insectos dañinos para que no encuentren nuestras hortalizas.

Es importante tener en cuenta que no se debe plantar en un mismo sitio la misma planta de manera continuada. Algunas plantas como las lechugas segregan sustancias que impiden el crecimiento de otras de su especie y ciertas plagas latentes podrían afectar a la segunda tanda, por no hablar de la carencia de nutrientes que tendrá esa tierra.

Es por eso, que en la medida de lo posible deberemos tener en cuenta la rotación de cultivos, práctica que se ha realizado desde siempre.

Rotación de cultivos:

Cada especie vegetal absorbe de la tierra unos minerales y nutrientes específicos, mientras que aquellos otros que no necesitan se van acumulando. Ya hemos mencionado la existencia de parásitos que podrían llegar a proliferar exponencialmente hasta convertirse en plaga. Por ello, la rotación de cultivos es una práctica básica en agricultura ecológica.

A la hora de diseñar nuestro huerto en permacultura, hemos de tener en cuenta esta cuestión. Lo más sencillo es agrupar las plantas por necesidades de desarrollo similares (luz, agua, nutrientes…). Tenemos tres opciones. Por familias, en función de la parte aprovechable para el consumo (hojas, raíces, frutos…) o por exigencia de nutrientes.

Trasplante:

Trasplantar tiene ventajas e inconvenientes: por un lado, la germinación protegida nos permite tener nuestras semillas en condiciones vigiladas y proteger las plantas en su primera fase de crecimiento, la más delicada, permite plantar directamente en los bancales protegidos con paja y se facilit la distribución regulada de las plantas, entre otros. Por otro, hay que ser muy cuidadoso para no dañar las plantas, requiere algunos trabajos adicionales con respecto a la siembra directa, las plantas pasan un período de freno en su crecimiento, entre otros.

A la hora de trasplantar podemos encontrar las plantas en dos formas:

En cepellones:

Suele ser menos dañina para la raíz, puesto que sufren menos, evitándose el enorme estrés que sufre la planta en su traslado. Para pasarla a la nueva tierra, se han de colocar las macetas durante algunos minutos en agua para que se desprenda mejor cuando la quitemos y las raices no sufren. Se hace un agujero de proporciones similares a la maceta. Se coloca la planta y se aprieta bien la tierra de al rededor. No es necesario regar inmediatamente, pero sí en ese mismo día, pues la humedad retenida en el cepellón es limitada. Regaremos a chorro en abundancia para que las raíces se adhieran a la tierra y puedan continuar su crecimiento.

A raíz desnuda:

Es una operación mucho más delicada. Se ha de practicar un agujero de tamaño similar al de las raíces, evitando que al rededor haya terrones duros que impidan su crecimiento. Sosteniendo la planta se irá echando tierra hasta que se hayan cubierto por completo las raíces. Regar inmediatamente. Algunas plantas pueden sobrevivir tras un leve marchitamiento (lechugas, cebollas, puerros…) pero otras podrían no recuperarse si no arraigan bien (tomates, pimientos, beregenas…). Es importante que la raíz no quede curvada o dirigida hacia arriba.

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