El método bokashi

Siecompostmixermpre que hablamos de compostaje, advertimos sobre cierta materia orgánica que es preferible no introducir en las composteras. Sea  por su riesgo de rápida pudrición y por tanto producción de olores o porque atraiga roedores o  insectos indeseados (ambos casos se producen con el compostaje de lácteos, carnes, pescados y alimentos cocinados o que contienen aceite), o porque pueden portar enfermedades o semillas de maleza (el caso de plantas del huerto enfermas o “malas hierbas”), estos elementos no son recomendables en el compostaje convencional y hasta ahora los habíamos metido en la bolsa de basura orgánica junto al resto de desperdicios que no sabemos qué hacer con ellos. La producción de residuos en las ciudades y el ineficaz y poco ecológico tratamiento de estos por parte de los vertederos (quema de residuos, enterramiento…) hace que sea necesario buscar métodos para reducir al máximo nuestra bolsa de basura. Y qué mejor manera que con un método que devuelve a la tierra aquello que le hemos quitado, cerrando así el ciclo de la materia orgánica.

Hay que decir que no es un compost que podamos utilizar directamente sobre nuestras plantas, ya que el compost maduro lo obtenemos después de un tiempo, pero por ese mismo motivo, se convierte en un compost de liberación lenta muy conveniente. Otras ventaja es que no tendremos que voltearlo regularmente pues se trata de un sistema en la que la fermentación la realizan unos organismos en privación de oxígeno y cuanto menos incidamos mejor.

Otra ventaja es que no necesitamos un metro cuadrado de espacio para la pila de compost, como se recomienda habitualmente para poder alcanzar la temperatura adecuada para eliminar los elementos patógenos. Con un cubo con tapa hermética de aproximadamente 20 litros podemos comenzar (una familia de cuatro miembros tardaría como media una semana en llenar este recipiente, por lo que es conveniente tener varios cubos para ir rellenando mientras los demás están en proceso de fermentación). Esto nos permitiría tenerlo en la cocina y no tener que movernos con los residuos de un lado a otro. Es posible que al final de la semana, comience a producir algún olor, pero no será con todo tan desagradable como el de la descomposción.

Existen muchos métodos distintos para realizar bocashi, pero el más sencillo se hace con un cubo hermético de doble fondo (agujereado para permitir salir a los lixiviados). Es interesante disponer de un agujero de salida con un tapón para ir vaciando este líquido diariamente. Colocaremos para comenzar un poco de bocashi maduro en el fondo para aportar los microorganismos necesarios e iremos añadiendo capas de residuos (tanto vegetales como animales)  al cubo, siempre tapándolo con un poco más de bocashi y presionando bien para eliminar el aire para que estos microorganismos se repartan por todo el recipiente y para evitar el olor. También podemos utilizar algo que funcione como peso para no tener que presionar directamente los residuos y para que el peso haga ese trabajo. Podemos utilizar un plato cerámico o un bol.  Es interesante cortar los residuos lo más pequeño que se pueda para acelerar el proceso. Los lixiviados que vayamos obteniendo día a día se pueden aplicar como abono sobre nuestros terrenos mezclado con agua a proporción 1:3. . Esta sustancia contiene agua, nutrientes y microorganismos beneficiosos para la tierra. Curiosamente, esta sustancia también funciona como desatascador de cañerías si se introduce sin diluir directamente por el desagüe.

Una vez que el cubo esté lleno, lo cerraremos herméticamente y dejaremos que los microorganismos trabajen durante unas dos-tres semanas dependiendo de la temperatura ambiente (a mayor temperatura, más rápida se producirá la fermentación).  Pasado este tiempo, podemos aplicarlo a la tierra. Es posible que cuando abramos el cubo tenga una capa de moho blanco, pero no debe preocuparnos. También nos vendrá un olor no muy agradable, pero nunca tan desagradable como el que produce el compost convencional mientras se produce su descomposición. Será un olor semejante al de una bodega, pan, vino, queso… cualquier proceso que requiere una fermentación.

Como es un proceso de pre-compostaje, acabará de descomponerse en la tierra, por eso es importante que si vamos a aplicarlo en la huerta, lo hagamos un mes antes de que vayamos a cultivar o en caso necesario, haciendo un surco cercano a la planta, pero nunca en contacto directo con sus raíces pues las quemaría. También podemos echarlo a la pila de compost para que termine allí de descomponerse o dárselo como alimentos a las lombrices.

Como inicialmente antes de comenzar necesitamos bocashi maduro para ir añadiendo a los residuos, podemos comprar un preparado de bocashi en alguna tienda especializada.

Podemos hacerlo nosotros mismos, pero es un proceso que requiere tiempo y trabajo.

Aun así, para los más aventureros, dejamos aquí las recetas necesarias:

Para la creación del Bocashi inicial:

Melaza

Salvado de trigo

Agua no clorada

Solución de organismos eficaces*

Preparación:

Haremos la mezcla añadiendo tanto salvado como necesitemos hasta conseguir una sustancia compacta semejante a una croqueta, de manera que si la estrujamos en la mano no salga agua y si la pasamos de una mano a otra no se rompa. Guardaremos la mezcla en un recipiente suficientemente grande como para permitir que esta duplique su tamaño. Lo dejaremos un mes en reposo a resguardo del frío y en un lugar seco. Podremos ver que el proceso está funcionando si la mezcla produce un olor a levadura y vemos que aumenta su tamaño.  Para los que habéis hecho masa madre, el procedimiento y los resultados son similares.

Cuando ya esté listo, para poder conservarlo durante años (hay quien ha conseguido mantenerlo durante tres), se extiende con un rodillo en una plancha muy fina y se deja secar sobre papel de cocina. Una vez seco se desmenuza y se guarda en bolsas o tarros para ir utilizando.

*Para la producción de organismos eficaces que propician la fermentación y evitan la putrefacción:

150 gramos de arroz

800 ml de agua (no clorada)

1 l de leche entera

1 l de melaza o mezcla de azúcar y agua proporción 1:3

1 botella de dos litros con tapa

1 recipiente con tapa de 1,5 o 2 litros.

Procedimiento:

Mezcla el arroz y el agua y deja fermentar durante 2 tres días en un lugar oscuro y a temperatura ambiente hasta obtener un líquido blanco-amarillento.

Separa  100ml y mézclalos con la leche y resérvalo a temperatura ambiente durante 2-3 dias. Pasado este tiempo, obtendremos un elemento en tres capas: una superior (como nata), una intermedia (como suero de leche) y una baja (como cuajo).

La parte que usaremos será el suero, que mezclaremos con la melaza. Esta sustancia será un medio perfecto para la reproducción de los lactobacillus, los organismos encardados de producir la fermentación en el bocashi y de acelerar el compostaje. Estos microorganismos podemos benefician a nuestro huerto de muchas maneras: podemos usarlos para la formación de bocashi, aunque también es recomendable para uso sobre las plantas pues previene formación de hongos (como Fusarium o Rizhoctonia) y sobre el terreno ayuda a descomponer los materiales alimento de las plantas como son el fósforo, el calcio o el potasio.

Otras formas de preparar bocashi:

Existen otros métodos (mediante la utilización de estiércol, carbón, melaza y otros) que también producen un abono de muy buena calidad, pero no lo mencionamos en este taller porque consideramos que conseguir estos ingredientes en ocasiones puede resultar complicado y lo que nos interesaba era dar solución al problema de los residuos orgánicos no compostables. Además, el proceso de realización de este tipo de bocashi es similar al de las pilas de compost, añadiendo capas de ingredientes en cantidades grandes que hay que voltear diariamente.

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