El cultivo en invernadero

16390465658_775e43e238_bAdemás del cultivo al aire libre, cultivar en invernadero complementa nuestra actividad y es una práctica interesante por los siguientes motivos:

  1. Nos permite adelantar la siembra y hacer semilleros protegidos, de esta manera, podemos trasplantar nuestros plantones ya crecidos cuando comienza el calor y podemos comenzar antes la cosecha.
  2. Igualmente, al mantenerse el calor dentro del invernadero, las cosechas se alargan y podemos tener producción hasta pasados dos meses después de que las matas al aire libre se hayan estropeado.
  3. Nos permite ampliar la biodiversidad de nuestra huerta ya que podremos cultivar especies que por lo general no se darían de otra manera.
  4. Con la cubierta protegemos los cultivos del frío, el viento y algunos insectos.

Cuando queremos colocar un invernadero en nuestra huerta debemos tener en cuenta la posición en el terreno y la orientación. La mejor situación es un lugar que no tenga sombras de árboles u otros elementos en el espacio y que su orientación sea norte-sur, de manera que la puerta de entrada quede hacia el sur y el fondo del invernadero hacia el norte.

Si lo hacemos de esta manera podremos incrementar un mínimo de 5 grados con respecto a la temperatura exterior.

Si no tenemos luz suficiente puede reforzarse con luz articifial, generalmente lámparas de led. En caso contrario, sobre todo en momentos de calor excesivo, además de abrir el invernadero podemos utilizar mallas de sombreo para cubrirlo.

Es importante abrir al menos una hora al día nuestro invernadero para que se renueve el aire y para eliminar el exceso de humedad en el ambiente que podría producir enfermedades por hongos. Con una hora al día (preferiblemente al mediodía que es cuando más calor hace y será sencillo después recuperar el calor) sería suficiente. También es bueno abrir para permitir la entrada de insectos polinizadores. Es posible que en ocasiones, sobre todo para plantas que tienen flor macho y flor hembra, como las curcubitáceas, necesitemos una polinización manual si no estamos en un campo en el que haya abundancia de este tipo de insectos.Foto0195

También hemos de tener cuidado con los terrenos en los que se acumula mucho polvo y suciedad, que podrían cubrir el material aislante (generalmente plástico, pero también cristal) y perder eficacia.

El riego es parte fundamental del cultivo en invernadero, ya que no permite la caída de agua de lluvia. Por ello debemos instalar un sistema de riego automático o regar de manera manual al menos una vez al día ( llegada la primavera hasta dos y tres veces dependiendo del calor exterior).

Existen variedades de invernaderos caseros que podemos utilizar. Desde nuestras propias ventanas hasta botellas plásticas que sirven para momentos puntuales en los que una helada inesperada puede acabar con nuestras plantas recién trasplantadas a inicios de la primavera.

descargaEn los últimos años han surgido iniciativas para aumentar la eficacia de los invernaderos. Desde estufas dentro de ellos (algo muy común en el norte de Europa), que eleven la temperatura hasta unos diez grados. Otra práctica común sobre todo en lugares de ambiente seco y con temperaturas extremas, la colocación de un estanque central, que, además de permitir que habiten en ellos anfibios beneficiosos para nuestro huerto, regula la temperatura de manera natural.

Una variable de esto es colocar piedras enel interior. Las piedras acumulan calor durante el día y lo expulsan durante la noche. Es una buena práctica si no queremos mantener una humedad alta dentro de nuestro invernadero. Foto0608

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