Diseño de bancales. Construcción de bancal de absorción.

¿Bancales o surcos?:

Tradicionalmente se han venido utilizando los surcos como método de siembra y es muy común que veamos los campos de esta manera. Los surcos se utilizaban antiguamente porque era la forma más segura de garantizar que el riego llegue a todas las zonas que se necesite, mediante riego por inundación. Esto hoy en día se considera una pérdida de agua, un recurso escaso. Consecuentes con los límites de recursos que cada vez son más acuciantes, emplearemos otros métodos de riego más sostenibles y por tanto, podemos pensar en otras posibilidades para crear nuestros bancales. Además,  reduciremos al máximo la cantidad de agua necesitada gracias al mulch o acolchado, que protegerá la tierra a la vez que evitará la evaporación. Sí es cierto que la siembra en surcos o en llano supone un ahorro de espacio, ya que no dejamos espacio para pasillos y pisamos entre plantas. También permite el uso de maquinaria. Pero la utilización de bancales tiene otros beneficios, además la perdida de espacio se ve compensada ahora con el hecho de que nosotros asociaremos plantas y aprovecharemos más cada hueco de lo que antes se hacía. El mayor beneficio de utilizar bancales es que, una vez bien delimitados por pasillos, sabremos por dónde pisamos y no compactaremos la tierra mientras trabajamos, por lo que, tras un esfuerzo inicial, el problema del laboreo cada año se elimina. Por otro lado, al no arar, no modificamos las condiciones propicias para la fauna del suelo, no estamos alterando el equilibrio que intentamos recuperar y favorecemos la creación de suelo a la vez que creamos ecosistemas sostenibles.

Tipos de bancales:

A continuación mostramos diferentes formas de crear nuestros bancales. Es tarea del agricultor el elegir el sistema que más se adecúe a las necesidades de su terreno.

Bancal elevado:

Elevación y tamaño:

Normalmente los bancales son elevados, esto nos permite trabajar más erguidos y tener bien delimitado el espacio de cultivo.  En lugares con escasez de agua, se ha demostrado que la mejor opción es no elevarlos, porque así el sol tiene menos puntos de incidencia y se mantiene mejor la humedad.  De todas formas, podemos utilizar distintos materiales para acotarlos que nos ayudarán a no tener esta pérdida de humedad. Su elevación ideal es de unos 30-50 cm. Cuanto más lo elevemos, menos nos tendremos que agachar. Podemos incluso aprovechar para realizar las tareas sentados.

El tamaño suele ser de unos 5-10 m de largo (todo dependerá de lo que queramos andar para pasar de un bancal a otro) y de unos 120 cm de ancho (lo suficiente para poder llegar al centro del bancal si estiramos los brazos por cualquiera de los lados).

Uso de materiales de acotación:

Tierra: suele escurrirse por los bordes, debido a la lluvia, el viento y el paso de la gente. Es el método más barato pero el que menos retiene la humedad. Lo bueno es que se pueden usar los bordes para plantar y jugar así con los microclimas.

Rasillones: son los llamados bancales cerámicos, contienen bien la tierra y mantienen la temperatura, por lo que la humedad se retiene mejor. Son algo costosos, pero estéticamente son muy bonitos. Además, al ser bastante estrechos, no hay apenas separación entre el agricultor y las plantas y facilitan el acceso a la tierra cultivada. Su mayor inconveniente es que en climas muy fríos pueden rajarse con las heladas.

Madera: tiene como ventaja que es barata y es un buen aislante térmico, podemos encontrar tablones grandes por lo que se pueden hacer en un momento. Además, mantiene alejados a babosas y caracoles ya que a estos no les gusta subir por superficies rugosas. El mayor inconveniente es que al ser un material orgánico, es necesario cambiar los tablones cada dos o tres años. Otras variantes de este es el uso de troncos (con corteza aguantan más tiempo, pero también perdemos espacio al ser éstos más gruesos que los tablones) y el enredado de ramas o cañas de bambú (barato pero costoso en cuanto a tiempo de elaboración). También las vigas de las vías de tren pueden ser utilizadas para esta función, pero los materiales para la conservación  de las mismas son altamente tóxicos y no es recomendable usarlas si han sido tratadas.

Placas metálicas: pueden ser reaprovechadas como materiales reciclados de otros usos. Su mayor inconveniente es que no mantienen bien la temperatura, al contrario, se calientan y enfrían con facilidad. Pero pueden ser una buena opción si es de lo que disponemos en el momento. Hemos de tener en cuenta el tipo de material, ya que las placas de zinc o plomo pueden ser altamente contaminantes mediante su descomposición. El acero, en cambio, sería una buena opción.

Bloques de hormigón o ladrillos de cemento: son una opción curiosa, ya que entre sus huecos podemos plantar especies permanentes. No mantienen tan bien la temperatura como la cerámica, pero al aprovechar su parte central para plantar y no perder ese espacio, también son consideradas una buena opción.

Piedras: acumulan calor durante el día, por lo que son una buena opción en lugares con inviernos fríos. Su único inconveniente es que con el paso del tiempo, suelen ceder un poco al terreno y algunas plantas pueden crecer entre sus huecos, por lo que nos veremos obligados a recomponer el sistema de año en año.

Parades en crestall:

Es una técnica del mayorquín Gaspar Caballero. Permite el fácil trabajo de la tierra y el ahorro de espacio. Consiste en bancales dobles más o menos un metro de ancho con una zona central de 30 cm, lo suficiente para colocar una baldosa para poner los pies. Entre cada bancal doble, sí hacemos una separación de 50 cm para pasar cómodamente o poder llevar una carretilla. Ya que se colocarán aromáticas entre las baldosas, se ahorra gran parte de este espacio a la vez que estéticamente es muy bonito. En este sistema se suele hacer un gran uso de las asociaciones y se planta aprovechando mucho el espacio, por lo que no es adecuado para climas húmedos en los que es necesario que exista aireación entre las plantas para evitar la proliferación de hongos. Estos bancales no son elevados, por lo que aflojaremos la tierra a una profundidad de 30 cm para permitir a las raíces moverse por el terreno. La sobreabundancia de vegetación, unido a que el bancal se construye a ras de suelo, permite que el sol no evapore gran parte del agua contenida en el mismo.

Bancales invertidos:

Se utilizan en lugares en los que el agua es escasa. Es común verlos en los viñedos de Lanzarote, en los que éstos aprovechan el agua de rocío de la noche que se escurre entre las pareces y cae directamente sobre la planta.

 

Bancal de absorción o bancal palestino:

Es un tipo de bancal con una inversión económica inicial algo elevada y de más difícil construcción que el resto, pero a la larga, mediante el ahorro de agua (hasta un 50%) y su capacidad para generar ecosistemas vivos dentro del bancal lo hacen uno de los sistemas más eficaces que conocemos.

El riego no se lleva a cabo en superficie, sino que va directamente a un tanque artificial que colocaremos en el fondo del bancal, por lo que la tierra se mantendrá siempre humedecida y sólo en la medida que lo necesita y no es necesario tener un control diario del riego. Además, hemos decidido incorporar un comedero de lombrices para que a su vez se auto-abone.

Materiales de construcción:

Grava gruesa (de unos 25 mm)

Arena de río

Tubería perforada (dependiendo del tamaño del bancal, entre los 5 y los 10 mm)

Una botella agujereada y sin culo

Un plástico impermeable

Rasillón u otro material de acotación del bancal

Manguera de desagüe de unos 3-5mm

Cómo hacerlo

Realizaremos un agujero en un extremo de la maceta (en caso de hacerse en tierra este agujero irá a ras de suelo) y colocaremos una manguera fina que funcionará como desagüe e indicador de tope de llenado del tanque. De ese límite para abajo sólo habrá piedra y arena.

Realizaremos un agujero en un extremo de la maceta (en caso de hacerse en tierra este agujero irá a ras de suelo) y colocaremos una manguera fina que funcionará como desagüe e indicador de tope de llenado del tanque. De ese límite para abajo sólo habrá piedra y arena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras realizar un hoyo de unos 20-30 cm, cubrimos el espacio con un plástico impermeable.

Si se hace en tierra, realizaremos un hoyo de unos 20-30 cm. Cubrimos el espacio con un plástico impermeable evitando fugas de agua.

Repartimos la grava por todo el espacio. Este será nuestro contenedor de agua.

Repartimos la grava por todo el espacio. Este será nuestro contenedor de agua.

 

 

 

 

 

 

 

Colocamos la manguera perforada por a lo largo del bancal (taponada en su extremo) y dejamos un márgen suficiente por el otro lado para que sea nuestro lugar de rellenado del tanque. Los agujeros deben ser suficientemente gruesos para permitir el paso del agua y su distribución por todo el espacio.

Colocamos la manguera perforada por a lo largo del bancal (taponada en su extremo inferior) y dejamos un márgen suficiente por el otro lado para sobresalga por la tierra. Este será nuestro lugar de rellenado del tanque. Los agujeros deben ser suficientemente gruesos para permitir el paso del agua y su distribución por todo el espacio.

Añadimos a continuación arena gruesa para actuar como separación entre la grava y la tierra y evitar así que la tierra se cuele entre los huecos que deja la grava.

Añadimos a continuación arena gruesa para actuar como separación entre la grava y la tierra y evitar así que la tierra se cuele entre los huecos que deja la grava.Lo suficiente hasta alcanzar la altura del tubo de desagüe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Añadimos la tierra e introducimos algunas lombrices. Podemos añadir por encima una capa de compost y cubrir con paja.

Añadimos la tierra e introducimos algunas lombrices. Podemos añadir por encima una capa de compost y cubrir con paja.

Colocamos nuestro comedero de lombrices en la tierra, con huecos grandes perforados en la botella para permitir a las lombrices entrar y salir. por ese hueco iremos añadiendo materia orgánica en descomposición para alimentarlas.

Colocamos nuestro comedero de lombrices en la tierra, con huecos grandes perforados en la botella para permitir a las lombrices entrar y salir. por ese hueco iremos añadiendo materia orgánica en descomposición para alimentarlas.

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