Diseña tu huerto ecológico

Hablar de agroecología no solo significa cultivar sin químicos, sino de hacer huertos sostenibles a largo plazo y respetuosos tanto con aquellos que trabajamos en él como con el resto de flora y fauna que nos rodean.

A la hora de diseñar un huerto ecológico, por tanto, debemos tener en cuenta no solo el cuidado de nuestras plantas sino el de los organismos que conviven en simbiosis con ellas y que son, en realidad, las que les permiten su desarrollo y posterior producción de aquello que nos vamos a comer.

Hongos, bacterias, actinomicetos, protozoos a nivel microscópico y artrópodos, coleóteros y otros animales de tamaño superior y ya visible por el ojo humano son fundamentales para el sostenimiento de la vida vegetal. Cada uno de ellos tiene su función, y se complementan entre sí, manteniendo un equilibrio entre especies que nos permitirá, no solo aumentar la biodiversidad en nuestro huerto sino también proteger a nuestras plantas y hacerlas resistentes contra las plagas. Para obtener más información sobre esto puedes consultar La importancia del suelo en agricultura ecológica  y  Semilleros de microorganismos.

Una vez que tenemos clara la perspectiva holística de la huerta en su conjunto, con todos los seres que interactúan en él, podemos comenzar a plantearnos el diseño de nuestra huerta.

La técnica agroecológica que más se detiene en el diseño del huerto es la permacultura. Partiendo de ella, el primer paso que debemos realizar es observar nuestra parcela y hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Por dónde sale y por dónde se pone el sol? ¿Cuáles son las zonas que más exposición tienen?
  2. ¿Cuál es el viento predominante? ¿Es suficientemente fuerte como para planearnos algún tipo de protección contra el viento?
  3. ¿Qué tipo de animales suele haber en la zona que nos hagan susceptibles de un ataque? Conejos, jabalíes, corzos, zorros, perros, humanos… ¿Qué medidas podemos tomar para evitar su entrada?
  4. ¿De dónde vamos a sacar los recursos para mantener nuestro huerto? Semillas, abono, agua…

Estas preguntas y otras muchas que nos deben ir surgiendo a medida que proyectamos nuestro huerto son fundamentales para comenzar a diseñar nuestro huerto. Es lo que en permacultura se consideran los “sectores”. Puedes consultar más sobre el diseño en permacultura aquí.

La pregunta número 1 nos mostrará en qué dirección colocar nuestros bancos de cultivo o bancales (nosotros descartamos uso de surcos por ser una práctica que daña los microorganismos del subsuelo y perjudica a largo plazo nuestro huerto).  Para más información ver Construcción de bancales y otras ideas para creación de bancales la respuesta a esta pregunta nos dirá también dónde colocar cada especie. Aquellas zonas en las que haya más sol, serán las zonas de cultivo principal. Aquellas zonas de semisombra se utilizarán para plantas con menos necesidades de sol o para otros usos. Las zonas de sombra se descartarán para el cultivo y se propondrán para otros usos.

La pregunta número 2 nos previene sobre posibles destrozos que el viento pueda ocasionar. Si el viento fuese suficientemente fuerte, no solo resecaría la tierra y podría producir la erosión del suelo, llevándose así los nutrientes,  sino que podría tumbar las plantas. Si lo vemos necesario, podemos colocar arbustos o árboles en la zona de entrada del viento para evitar que dañe nuestro huerto.

La pregunta número 3 nos advierte de la posibilidad de entrada de animales que también pueden dañar nuestro huerto: Colocar una valla resistente y alta, habilitar zonas para el paso de estos animales (que normalmente tienen sus propios corredores), utilizar trampas de despiste con olor humano o repelentes puede sernos útil…

Por último, la cuarta pregunta nos llama a repensar el huerto no solo como un espacio de cultivo sino como algo más. Si podemos permitírnoslo por espacio, el siguiente paso después de crear una zona de cultivo es crear una zona de composteras, donde podamos obtener nuestro propio abono de manera que no necesitamos insumos externos y podemos provechar todos los restos de nuestras cosechas para abonar nuestro suelo. De esta manera, devolvemos al suelo lo que le hemos quitado. Las composteras han de situarse cerca de las zonas en las que tenemos los cultivos, y si disponemos de árboles de hoja caduca, bajo estos es un lugar ideal, ya que en invierno les da el sol y en verano están a la sombra. De esta manera, podemos mantener una temperatura no demasiado extrema y nuestro compost se hará mejor. Mira más sobre cómo hacer compost en Abonos naturales y compost. Otra zona importante es el lugar en el que guardaremos nuestras herramientas, las semillas y todo lo necesario. Podemos también si tenemos espacio, una zona de arbustos y setos (grosellas, frambuesas, aromáticas…) que no solo nos darán también alimentos, sino que actúan como reservorios de fauna auxiliar (aquella que nos ayudará a mantener las plagas a ralla). Ver más sobre esto en Plantas compañeras. Y si nuestro huerto es suficientemente grande, también podemos disponer una zona de árboles frutales. Cuanta mayor diversidad tenga nuestro huerto mejor será para su sostenbibilidad y producción.

Este artículo es un resumen muy escueto de todo lo que puedes hacer en tu huerto y cómo diseñarlo. Puedes consultar todos nuestros talleres en talleres de huerta ecológica.

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