Cómo plantar desde semilla:siembra directa y preparación de semilleros

IMG_2997 redEn el huerto hay plantas que se siembran en su emplazamiento definitivo y otras que es preferible hacerlas crecer poco a poco antes de plantarlas, creando un semillero.  Eludimos en esta explicación la siembra de plantas a través de tubérculos (patata, boniato), esquejes (hierbas medicinales, árboles y arbustos) y rizomas o raíces (aromáticas y medicinales).

Los motivos para una forma de semillado u otra pueden ser diversos. Con semilleros protegidos, evitamos la competencia de las malas hierbas en el momento que la planta germina y evitamos que alguien se las coma, especialmente babosas y pájaros. Tenemos mejor control sobre las plántulas y podemos adelantar la siembra. En huertos en terrazas, la siembra protegida nos permite aprovechar mejor el espacio, ya que reduce el tiempo de ocupación del recipiente. En cambio,  hay plantas como el rábano o la zanahoria que no soportan bien el trasplante pues se ven dañadas sus raíces, por eso es mejor recurrir a siembra directa. Otras como el puerro y la cebolla, se ven beneficiadas con el trasplante ya que potencia el desarrollo de sus raíces.

Clasificación de las plantas del huerto según el tipo de siembra
Siembra directa Siembra en plantel Ambas opciones
HabasGuisantesJudías

Rábanos

Nabos

Ajos

Patata

Espinaca

Remolacha

Zanahorias

TomatesBerenjenasPimientos

Coles

Coliflores

Brécoles

Cebollas

Puerros

Lechugas

Escarolas

Apios

CalabazasCalabacinesMelones

Sandías

Pepinos

Perejil

 

Siembra en semillero

Un semillero es un espacio destinado a hacer germinar las semillas con el fin de obtener plantas que después serán repicadas a su lugar definitivo en el huerto. Los semilleros pueden estar al aire libre directamente sobre la tierra del huerto o estar protegidos.

Para los semilleros al aire libre, procuraremos que la tierra esté lo más esponjosa posible y sea rica en materia orgánica. Para las semillas pequeñas es preferible haber regado con anterioridad y limitarse a cubrir la tierra con una fina capa. Podemos ir repicando plantas según las vayamos necesitando, dejando algunas a su distancia normal de cultivo para que se desarrollen in situ. Es importante vigilar las hierbas, ya que pueden competir con nuestras plantas.

Los semilleros protegidos permiten crear las condiciones óptimas para que se desarrolle la planta. Para la siembra protegida lo más común es  colocar el semillero dentro de un pequeño invernadero o poner un plástico  en forma de túnel sobre la zona semillada. También podemos colocarlo cerca de una ventana, de forma que esté resguardado del frío y el viento pero tenga luz suficiente (en el interior en otoño-invierno y en el exterior en primavera-verano).

Los recipientes

Podemos comprar bandejas fabricadas expresamente para este fin o podemos usar nuestra imaginación para crear semilleros a partir de materiales reciclados (vasos de yogur, rollos de papel higiénico, envases plásticos de todo tipo…). Sólo hemos de buscar aquellos que sean de poca profundidad, y tener el cuidado de agujerearlos por el fondo para que el agua drene y expulse el agua sobrante, pues las plántulas pequeñas son  muy sensibles al ataque de los hongos. Su ventaja frente a los semilleros grandes es que las plantas no sufren tanto en el trasplante, ya que no se hace a raíz desnuda, sino que se trasplantan con el cepellón en el que han crecido.

La tierra

La mezcla más eficaz consiste en 50% de fibra de coco con un 40% de humus de lombriz y un 10% de otro material que permita un buen drenaje (arena, perlita, vermiculita…). Ha de estar mullida y preferentemente humedecida de antemano.

El riego

El momento del semillado es uno de los momentos más delicados del cultivo. Hay que procurar mantenerlo siempre húmedo pero no encharcado, pues las raíces se pudrirían y evitar que se seque, pues las plántulas mueren con facilidad con la falta de agua. Para semilleros de pequeño tamaño, lo ideal es utilizar un pulverizador con agua y regar poco a poco, para poder controlar la cantidad de agua que cae en ellos.

El tiempo de germinación

Cada semilla tiene un tiempo de germinación diferente. Las umbelíferas, por ejemplo (apio, zanahoria, nabo, perejil, hinojo…), tardan mucho en germinar, alrededor de 15 o20 días,por eso podemos ponerlas en agua 24 horas antes de sembrarlas. Este proceso se utiliza también para semillas con cutícula dura, como las legumbres, para ablandarla y que su germinacíon sea más sencilla. Las curcubitáceas en cambio, tardan apenas una semana en aparecer sobre la tierra, y su crecimiento es muy rápido. Los rabanitos y los nabos son de las plantas que menos tardan en salir, entre los 3 y los 6 días.

La profundidad de siembra

Cada semilla tiene su profundidad de siembra, esto es muy importante, ya que condicionará que la planta salga o no a la superficie. Las semillas grandes, como las de las habas o judías, han de introducirse en la tierra a más profundidad, para evitar que salgan a la superficie tras su de su germinado y se sequen. En cambio, semillas pequeñas como las de lechugas y zanahorias han de sembrarse a ras de suelo, porque si se siembran a mucha profundidad, no tendrán fuerza para salir a la superficie. Por lo general, se dice que las semillas han de plantarse a una profundidad de entre dos y tres veces su tamaño.

Profundidad de siembra ideal 
1-3 mm 4mm-1 cm 1-2 cm 2,5-4 cm 4-5 cm
AlbahacaApioPerejil

Zanahorias

BerenjenasCanónigosCebollas

Coles

Endibias

Escarolas

Lechugas

Nabos

Pimientos

Puerros

Rabanos

Tomates

AcelgasEspinacasHinojo

Melisa

Oré´gano

Romero

Remolacha

Tomillo

CalabacinesCalabazasCliantro

Espárragos

Guisantes

Judías verdes

Lentejas

Maíz

Melones

Pepinos

Sandías

AlubiasGarbanzosHabas

Preferiblemente, las sembraremos por la mañana, para que la tierra esté caliente. Eso le indicará a la semilla que algo ha cambiado en su prolongada letargia y acelerarán su proceso germinativo.

Como norma general, sabremos que ha llegado el momento del trasplante cuando la planta supera en tamaño al tamaño del recipiente.

Siembra directa

De manera semejante a la siembra en semillero, se realiza una vez preparado el suelo: ha de estar bien mullido, aireado y con una humedad óptima que evite riegos posteriores que puedan desenterrar la semilla y que se cree una costra en la superficie que impida el brote de la planta.

La siembra a voleo o en líneas:

Se realiza con semillas pequeñas cuyos márgenes de plantación no son necesariamente grandes (ver cuadro anterior).

Ambas han de realizarse lo más uniformemente posible para evitar futuros aclareos o espacio desaprovechado. La siembra a voleo requiere de una gran habilidad. Para ayudarnos podemos mezclar las semillas con arena o mantillo.

La siembra en líneas nos sirve para racionalizar el espacio de manera sencilla.

Siembra en hoyos:

Aquellas semillas de mayor tamaño pueden plantarse haciendo un agujero en la tierra, introduciendo la semilla y cubriendo con la misma tierra o con un poco de compost. Después, presionaremos ligeramente la tierra. Normalmente, para evitar semillas que no germinen, ampliaremos las posibilidades de germinación sembrando entre dos y tres semillas en un mismo hoyo. Si naciesen todas, podemos descartar las más pequeñas, que serán por lo general las más débiles.

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