Category Archives: Huerto de Leal

III. Agua: escasez y sistemas de ahorro.

Sesión 3: Agua: escasez y sistemas de ahorro.

 

  1. Madrid y su entorno. Cuestiones básicas sobre climatología.

 

El clima es un factor básico limitante para la diversidad de las plantas y animales dada en un área determinada.

Madrid:

Clima mediterráneo continental, Temperatura promedio es 14, 5ºC. Los inviernos son fríos, con temperaturas inferiores a los 4-5ºC, heladas frecuentes y nevadas. Los veranos son calurosos con medias entorno a los 24ºC en julio y agosto. La oscilación diaria es importante en la periferia de la capital (10ºC), pero se ve reducida cerca de los centros urbanos. La amplitud térmica es elevada, debido a la distancia del mar y a la altitud (600m sobre el nivel del mar) zona semi-árida y sus implicaciones, tipo de vegetación predominante, temperatura, índice pluvial. Las precipitaciones anuales rondan los 400 mm, con mínimos muy marcados en verano (cuatro meses secos, de junio a septiembre). Cuenca del Guadarrama.

Temperatura:

mapa temperatura

mapa retiro tempTA: media máxima

TI: media mínima

TMA: mayor máxima

TMI: mayor mínima

 

 

 

 

Lluvia:

mapa lluviaretiro lluvia

 

P: precipitación total media

PM: precipitación máxima diaria.

  1. Agua: eficiencia en su uso .

 

 

 

 

Aunque pueda parecerlo, el agua no es un recurso renovable si tenemos en cuenta la cantidad de años que hacen falta para que se regenere un acuífero. Echemos cuentas: La Tierra está compuesta en un 70% de agua. Pero de esa cantidad, sólo el 3% es agua dulce. Dividamos ahora ese 3%:

75% de hielo.

13.5% de agua subterránea  a más de 800 metros bajo tierra. Y ya no tenemos la seguridad de si es agua limpia porque en ella pueden haberse acumulado metales pesados.

11% de agua subterránea por encima de los 800 metros bajo tierra (mbt).

0.035% de están en la atmósfera.

0.03% de en los lagos

0.03% de en los ríos.

Si agotamos el agua de un acuífero a menos de 800 mbt, tardaría 300 años en volver a llenarse, 16.000 años si lo hacemos con los glaciares, 4.600 si es en acuíferos a más de 800 mbt, 13 años en reciclar el agua de un lago, 13 días los ríos y 9 días en la atmósfera. Por tanto, el agua no es un recurso renovable e infinito.

En un lugar como España, el agua comienza a ser un bien escaso. Ya hemos visto en algunas comunidades cómo se tienen que hacer restricciones de agua a diario y todos conocemos los grandes intentos de obras de ingeniaría para el trasvase de agua de ríos hasta grandes ciudades. Por otro lado, la exagerada extracción de agua es un tema de preocupación constante en toda España, ya que la salinización de los pozos de la zona mediterránea es bien conocida y de difícil solución. Capitales como Barcelona están sufriendo una alta salinización del agua de consumo. Prácticamente en todos los países se están secando las fuentes, arroyos y praderas, se mueren bosques y las casas se agrietan como consecuencia drástica de la disminución de agua en las capas freáticas.

La distribución del uso del agua corre de la siguiente manera: la mayor parte, un 70% se dedica a la agricultura, un 20% para la industria y un escaso 10% para uso doméstico. Es por eso que, aunque la incidencia de nuestro huerto sea mínima comparado con los grandes sistemas de agricultura industrial, debemos tomar conciencia de nuestro uso del agua a la hora de planear un huerto.

En cuanto a nuestro uso doméstico, hay muchas formas de ahorrar agua en nuestros hogares. En este punto debemos destacar que las cisternas particulares podrían aliviar de manera importante las depuradoras. Debemos reconocer que para muchos usos caseros no se necesita agua potable. Por ejemplo, en el váter. Gastamos alrededor de 40 litros diarios de agua potable sólo con el uso de éste, consumo fácilmente remplazable por agua de lluvia o aguas ya utilizadas para otras labores domésticas.

  1. Microclimas

Un microclima es un clima local de características distintas a las de la zona en que se encuentra. El microclima es un conjunto de afecciones atmosféricas que caracterizan un entorno o ámbito reducido. Así mismo depende de muchos otros factores. Los factores que lo componen son la topografía, temperatura, humedad, altitud-latitud, luz y la cobertura vegetal. Además de los microclimas naturales, existen los microclimas artificiales, que se crean principalmente en las áreas urbanas debido a las grandes emisiones de calor y de gases de efecto invernadero de éstas.

A pesar de que cualquier planificación del sitio debe considerar el clima general de la región, debemos tomar también en consideración los diferentes microclimas debido a la topografía, los suelos, la vegetación y otros factores. Por eso es de vital importancia analizar el sitio en detalle más que depender de las estadísticas amplias dadas para el sitio. Estudiando los microclimas, tendremos habilidad para ubicar las estructuras y plantas en los lugares más favorables; enfocar la energía benéfica y dispersar la energía hostil (por ejemplo, se establecen barreras de plantas en defensa del viento cerca de las cosechas o se pueden plantar árboles de manera que las brisas corran hacia la casa). Hemos de intentar extender los microclimas favorables. Para poder reconocerlos, hemos de tener en cuenta la fisionomía del sitio.

Aspecto: se refiere a cómo las inclinaciones están orientadas en relación al sol o cómo afectan las condiciones del sitio debido a la cantidad de sol directo que ellas reciben.  Las paredes con orientación al Sur reciben la mayor cantidad de luz solar, si están orientadas al Este, recibirán más luz por la mañana, mientras que si es al Oeste, tendrán más luz por la tarde. Tendremos esto en cuanta a la hora de ubicar plantas que requieran más sol o más sombra.

Vientos: aunque cualquier sitio está sujeto a los patrones globales de viento, solamente los vientos locales prevalentes son importantes cuando se está planificando el microclima.  Normalmente, podemos predecir la dirección del viento por la examinación de los árboles y arbustos del sitio. Si ellos están inclinados en una dirección particular, esto significa que están respondiendo a los vientos frecuentes. Si no hay vegetación en el sitio, se puede poner una estaca con una faja de tela o plástico atada cerca de la punta. Observándola en varias ocasiones, podemos conocer la dirección usual del viento.

Las paredes: ofrecen protección contra los vientos y pueden ser usadas para reflejar el sol invernal. Las paredes pintadas de color blanco reflejan el calor (reduciendo así la ganancia de calor): las plantas frente a ellas madurarán mejor.

El  enrejado: es útil para la protección rápida de los vientos, para dividir el espacio y para producir microclima.

El mulch (cobertura de paja) produce sombra para la tierra y absorbe el agua con facilidad y deja salir al suelo lentamente, siendo una ayuda importante en la retención de la humedad del suelo durante los periodos de calor.

  1. Práctica: recogida de agua de lluvia y atrapanieblas.

Recogida de agua de lluvia:

Colocación canalón: materiales: canalón y piezas, destornillador de batería, tornillos, tacos de madera, tanque, red.

Colocar el canalón, lavar el tanque, conectar las piezas, poner filtro antes de la llegada al tanque.

Necesidad de estar tapado para evitar evaporación de agua y entrada de impurezas y bacterias.

Calculando la capacidad necesaria del tanque:

área del tejado x indice pluvial anual.

Tanque de 2/3 del total.

Atrapaniebla:

Red, postes, botellas de plástico, tijeras, cinta adhesiva, cordón, destornillador de batería y tornillos, tanque.

Cortar los postes, hacer agujero para los postes y para el tanque de 20 litros. Poner una boca de botella en el canalón para desagüe.

Creación de bancales con sistemas de ahorro, autorriego y estanque.

Sistemas de autorriego

Podemos encontrar diferentes sistemas para regar nuestras plantas, desde la clásica regadera hasta sistemas más sofisticados como el riego por goteo ya sea con temporizador o manual.

El agua que utilicemos ha de estar tibia, nunca muy fría ni muy caliente. Por otro lado, es conveniente que sea agua no clorada.  Un sistema de riego por goteo, aunque sea más complejo, tiene la ventaja de que no tendremos que estar pendiente del riego si no estamos y además aprovecha mucho mejor el agua porque ésta cae directamente sobre la raíz de la planta. Existen sistemas prefabricados de riego por goteo, o podemos fabricarnos nosotros uno en casa. Hay diversos sistemas hechos con botellas de agua. Desde el más sencillo, con botellas clavadas en la tierra al lado de nuestra planta con el tapón agujereado para que vaya saliendo el agua hasta los más complejos aprovechando la energía solar para evaporar el agua y que ésta vaya cayendo a medida que la planta lo necesite.

botellas

Otras maneras de ahorrar agua pueden ser la cobertura viva (uso de otras plantas rastreras o herbáceas para cubrir la tierra) o cobertura muerta (mulch).

Como cobertura viva podemos utilizar trébol, que además es un buen fijador de nitrógeno, y aportará a la tierra lo que las plantas más consumen. Capuchina, una planta cuyas hojas y flores se pueden utilizar para ensalada (dará un sabor picante) o incluso patata dulce, que además de cubrir rápidamente el suelo da unos frutos semejantes a la patata con grandes propiedades nutricionales. Como cobertura muerta normalmente se utilizará paja de cereal ya que no se pudre con facilidad y resiste toda la temporada.

Bancales de autorriego.

Arena, tubo agujereado, malla de rachel, tubito de desagüe con tela de filtro, paredes, tapón, maderas y clavos.  Profundidad a 20 cm del suelo, colocar el tubo de desagüe a a ras de suelo, poner tubo agujereado, cubrir con arena, poner malla de rachel, colocar las paredes. Unirlas con maderas y clavos. rellenar con tierra, sobreponer capa de mulch, cubrir con paja.

wickingbed_diagram1

IV. El jardín en permacultura. Control biológico de plagas y asociaciones de cultivo.

Sesión 4: El jardín en permacultura. Control biológico de plagas y asociaciones de cultivo.

 Repercusión del uso de pesticidas y fertilizantes químicos. Por qué es tan importante entender el pico del petróleo.

Insecticidas, herbicidas, fungicidas y muchos otros plaguicidas se aplican intensamente en muchos países tanto desarrollados como en vías de desarrollo. Esto provoca entre otras cosas la contaminación del agua, el aire, el suelo y de los alimentos que consumimos, de forma que puede afectar indirectamente al cuerpo humano.

Por poner un ejemplo, los fertilizantes químicos, basados en nitrógeno y fósforo, pese a aumentar la producción de alimentos a corto plazo, penetran en la tierra llegando a los acuíferos, ríos y lagos. Esto provoca la proliferación de algas que luego mueren, haciendo aumentar el contenido de bacterias en el agua. A raíz de esto, los peces mueren, lo que afecta a los animales que se alimentan de ellos, etc, etc…

Los pesticidas químicos están relacionados con varias enfermedades como puede ser el cáncer, el linfoma, las anomalías reproductivas, los trastornos endocrinos, alergias… Crean alteraciones genéticas en las plagas que producen resistencia a estos pesticidas, por lo que es necesario aumentar la dosis o utilizar pesticidas más fuertes. Además, crean alteraciones en el ecosistema, ya que no matan sólo a una plaga, sino a otros insectos beneficiosos como las abejas, las mariquitas y las arañas. De esta forma, hacemos desaparecer a los enemigos naturales de las plagas. Al alterar la cadena trófica, provocan que otros insectos que hasta entonces no eran plagas se conviertan en ella. Las estructuras químicas de los pesticidas tardan años en descomponerse, por lo que se producen acumulaciones que pueden llegar a ser altamente tóxicas para el ser humano y para el medio ambiente. Su uso nunca es localizado, ya que se propagan a través del aire y el agua y pueden llegar a cualquier lugar del planeta.

En otro plano, todos ellos provienen del petróleo, elemento que como bien vimos en la primera sesión, es un bien escaso. Cuando el precio del petróleo suba, el precio de estos productos subirá también, aumentado también por el coste de transporte. Por eso, propiciar una agricultura independiente de estas sustancias y de carácter local, es una buena apuesta de cara a un futuro con escasez de petróleo.

  1. Control biológico de plagas y asociación de cultivos.

Una planta sana y vital genera mecanismos biológicos y de autoprotección que la defienden de plagas y enfermedades. En cambio, cuando por cuestiones diversas como el desarrollarse en una tierra inadecuada, las variaciones bruscas del clima, el estrés hídrico, las carencias nutricionales o las diferencias genéticas, la planta se debilita, se vuelve vulnerable al ataque de parásitos o enfermedades. La forma de conseguir plantas sanas y productivas consiste básicamente en mantener las plantas vigorosas  cultivándolas en tierra fértil y abonada con compost y abonos orgánicos de calidad y situándolas en espacios donde hallen luz, temperatura, humedad o vecindad más propicias para su crecimiento y buen desarrollo. Utilizaremos tratamientos insecticidas en caso estricto de necesidad.

Es por eso que en permacultura se pretende crear ecositemas equilibrados, en los que existen depredadores naturales de aquellos que puedan convertirse en plaga.

Dos recetas interesantes:

Purin de ortiga:

Rico en minerales, estimulador del crecimiento, repelente de insectos, especialmente del pulgón, activdor del compost.

Por cada kilo de ortiga, 10 litros de agua. Se ha de remover cada dos 3 días hasta que ya no se produzcan burbujas. Suele suceder al cabo de una semana (tiempo comprobado para Madrid en primavera). Una vez listo, hay que filtrarlo minuciosamente y envasarlo en garrafas de plásticos. Se conservará durante los siguientes 6 meses. Para su utilización es necesario diluirlo en agua. Las proporciones varían, pero aproximadamente se diluye un 10% si se va a utilizar como insecticida y a un 20% como abono añadido al agua de riego. Usar como preventivo con una frecuencia de cada 15 días.

Macerado de ajo:

Uno de los insecticidas más eficaces que conozco, sobre todo contra cualquier tipo de pulgón.

100 gramos de ajo pelado y picado a macerar en dos cucharadas de aceite. Dejar reposar 24 horas y a continuación mezclar con un litro de agua, remover y filtrar. Dejar reposa runa semana. Diluir para su uso en agua en una proporción del 15%. Se recomienda su uso cada 10 días, aunque es posible aumentar la frecuencia si la plaga es muy persistente.

Asociación de cultivos:

En la naturaleza lo más habitual es que en un mismo espacio crezcan juntas numerosas especies y variedades distintas. Entre ellas se crean relaciones de simbiosis y ayuda mutua, de forma que por ejemplo, a la sombra de árboles frondosos crecen plantas que no toleran el exceso de luz, y mientras que algunas planas tienen raíces superficiales, y se alimentan de los nutrientes de las capas superiores, otras tienen raíces que exploran en suelo en profundidad extrayendo de él gran parte de los minerales que precisan. Los monocultivos en las prácticas agrícolas convencionales causan importantes desequilibrios ecológicos, lo que se traduce en grandes incrementos de problemas de las plantas cultivadas y en la especialización de parásitos específicos. En cambio, cuando crecen juntas plantas muy diversas es más fácil que se generen equilibrios ecológicos y se consigan las condiciones óptimas de desarrollo y aprovechamiento del espacio y los nutrientes. La observación en las prácticas de los agricultores ha establecido con el tiempo una serie de asociaciones favorables y ha constatado que cuando algunos cultivos crecen junto a otros o en cercanía se incrementan los problemas de desarrollo o parasitosis.

Se establecen asociaciones beneficiosas según distintos aspectos:

Asociación por tamaño: hay que intentar no poner juntas plantas que compitan por la luz, el agua, y los nutrientes, así como el espacio de sus raíces. Con esto podemos jugar también con la plantación escalonada.

Escalonamiento: juntar plantas de crecimiento largo como los tomates, con plantas de crecimiento corto como las lechugas nos permitirá que cuando los primeros necesiten más espacio, coincidirá con el momento de recoger las segundas.

Asociación por compativibidad: por un lado, ciertas plantas segregan sustancias que impiden el crecimiento de otras, así como al contrario, algunas plantas favorecen la fauna microbiana encargada de producir nitrógeno, por ejemplo. Algunas plantas, como muchas aromáticas, desprenden olores que ayudan a confundir a ciertos insectos dañinos para que no encuentren nuestras hortalizas.

Es importante tener en cuenta que no se debe plantar en un mismo sitio la misma planta de manera continuada. Algunas plantas como las lechugas segregan sustancias que impiden el crecimiento de otras de su especie y ciertas plagas latentes podrían afectar a la segunda tanda, por no hablar de la carencia de nutrientes que tendrá esa tierra.

Es por eso, que en la medida de lo posible deberemos tener en cuenta la rotación de cultivos, práctica que se ha realizado desde siempre.

Rotación de cultivos:

Cada especie vegetal absorbe de la tierra unos minerales y nutrientes específicos, mientras que aquellos otros que no necesitan se van acumulando. Ya hemos mencionado la existencia de parásitos que podrían llegar a proliferar exponencialmente hasta convertirse en plaga. Por ello, la rotación de cultivos es una práctica básica en agricultura ecológica.

A la hora de diseñar nuestro huerto en permacultura, hemos de tener en cuenta esta cuestión. Lo más sencillo es agrupar las plantas por necesidades de desarrollo similares (luz, agua, nutrientes…). Tenemos tres opciones. Por familias, en función de la parte aprovechable para el consumo (hojas, raíces, frutos…) o por exigencia de nutrientes.

Trasplante:

Trasplantar tiene ventajas e inconvenientes: por un lado, la germinación protegida nos permite tener nuestras semillas en condiciones vigiladas y proteger las plantas en su primera fase de crecimiento, la más delicada, permite plantar directamente en los bancales protegidos con paja y se facilit la distribución regulada de las plantas, entre otros. Por otro, hay que ser muy cuidadoso para no dañar las plantas, requiere algunos trabajos adicionales con respecto a la siembra directa, las plantas pasan un período de freno en su crecimiento, entre otros.

A la hora de trasplantar podemos encontrar las plantas en dos formas:

En cepellones:

Suele ser menos dañina para la raíz, puesto que sufren menos, evitándose el enorme estrés que sufre la planta en su traslado. Para pasarla a la nueva tierra, se han de colocar las macetas durante algunos minutos en agua para que se desprenda mejor cuando la quitemos y las raices no sufren. Se hace un agujero de proporciones similares a la maceta. Se coloca la planta y se aprieta bien la tierra de al rededor. No es necesario regar inmediatamente, pero sí en ese mismo día, pues la humedad retenida en el cepellón es limitada. Regaremos a chorro en abundancia para que las raíces se adhieran a la tierra y puedan continuar su crecimiento.

A raíz desnuda:

Es una operación mucho más delicada. Se ha de practicar un agujero de tamaño similar al de las raíces, evitando que al rededor haya terrones duros que impidan su crecimiento. Sosteniendo la planta se irá echando tierra hasta que se hayan cubierto por completo las raíces. Regar inmediatamente. Algunas plantas pueden sobrevivir tras un leve marchitamiento (lechugas, cebollas, puerros…) pero otras podrían no recuperarse si no arraigan bien (tomates, pimientos, beregenas…). Es importante que la raíz no quede curvada o dirigida hacia arriba.

II. Implicaciones de la agricultura industrial. Tierra, residuos y composteras.

Sesión 2:

Implicaciones de la agricultura industrial. Tierra, residuos y composteras.

 1. Estado actual de la agricultura

Técnicas actuales de la agricultura y principales consecuencias de su ejecución

La agricultura industrial

Desde el inicio, a principios de la Segunda Guerra Mundial, del movimiento agrícola conocido como revolución verde, hemos podido presenciar el desarrollo de una agricultura que más que convencional, como se suele denominar, podríamos llamar industrializada. Esto último responde fundamentalmente al empleo de abonos químicos y pesticidas, a la producción de nuevas variedades de aspecto más atractivo y a la progresiva mecanización de la forma de cultivo más practicada: el monocultivo.

Todo lo dicho inicialmente dio lugar a un sorprendente incremento de los rendimientos por unidad de superficie, lo cual hizo creer al sector agrícola que en las futuras generaciones se produciría el mismo efecto. Pero verdaderamente el efecto más inmediato ha sido la necesidad de intensificar el abonado químico y el empleo de productos fitosanitarios, lo que lleva al progresivo enriquecimiento de las industrias dedicadas a la fabricación de los productos citados y a la inevitable degradación del ecosistema.

Posteriormente se ha ido produciendo una disminución de los incrementos de la productividad, especialmente en aquellos países que más tempranamente adoptaron las técnicas de la revolución verde.

Consecuencias de la aplicación de las técnicas actuales

La disminución de los incrementos de las producciones es tan sólo uno de los efectos que surgen de la práctica de la agricultura convencional, a la que hay que sumarle las siguientes consecuencias:

  1. Alto coste energético: Se produce debido a la progresiva disminución de la relación energía obtenida/energía utilizada en su producción, lo cual resulta preocupante si consideramos por un lado que se trata de energía fósil, y por consiguiente agotable en un plazo determinado de décadas, y por otro, que los fertilizantes, fundamentalmente los nitrogenados, son productos de elevado consumo energético.

2.Pérdida de fertilidad y erosión de los suelos: Están causadas por la excesiva explotación a que están siendo sometidos: la utilización de alarmantes dosis de abonos químicos, que ha hecho olvidar el papel fundamental de las aportaciones orgánicas; ha dado lugar a un empobrecimiento de las tierras en humus que afecta a su fertilidad, mullimiento, vida microbiana, estabilidad estructural etc.
La erosión del suelo es un proceso originado por los agentes naturales – vientos, lluvias, aguas, nieves, etc.- que actuando sobre aquél atacan y perjudican su integridad, le arrebatan sus elementos constitutivos que transportan a otros lugares… La erosión inducida es la fomentada por las actividades del hombre interfiriendo en el equilibrio normal entre la formación del suelo y su traslado.

Así, prácticas habituales como la quema de rastrojos han producido y producen impactos duraderos e irreversibles, como la destrucción de la materia orgánica y la microestructura del suelo, y la erosión y la pérdida de fertilidad en la mayor parte de los suelos del área mediterranea; son 6.400 millones de toneladas de suelo fértil las que desaparecen cada año en Europa a causa de la erosión.

Esta asoladora erosión se extiende por el levante español y de forma particular en Andalucía oriental, sobre todo en las provincias de Almería, Granada y Jaén, zonas señaladas de “mayor riesgo” en el mapa mundial elaborado con ocasión de la celebración de la conferencia de Nairobi sobre desertificación de 1977.

En síntesis, la agricultura se convierte en una actividad favorecedora de la erosión de los suelos desde el momento que elimina o reduce la protección vegetal de los mismos y permite que éstos se mantengan desnudos por largos periodos de tiempo, en ocasiones coincidiendo con la máxima virulencia de los agentes erosivos. Y por otra parte, el material erosionado contiene una particular riqueza frente al que queda. Contiene aquél 21 veces más materia orgánica, 2,7 veces más nitrogeno, 3,5 veces más fósforo asimilable y 19,3 veces más potasio intercambiable.

En este apartado juega un papel muy importante la denominada agricultura marginal, que es aquella que se desenvuelve tanto sobre terrenos que no reunen las condiciones necesarias para el aprovechamiento agrícola como en aquéllos donde no se da la necesaria adecuación entre aptitud de los suelos y cultivos y técnicas agronómicas y de conservación.

  1. Problemática del monocultivo: Grandes superficies dedicadas a un solo cultivo debilitan a éste favoreciendo la aparición de plagas y resistencias, y por tanto el abuso de productos fitosanitarios. La explicación de este hecho reside en la introducción a gran escala de las llamadas “Variedades de alto rendimiento” (HYV = High Yield Varieties), que son realmente “Variedades de alta respuesta” para fertilizantes y las técnicas de cultivo extensivas (tratamientos fitosanitarios, mecanización, etc.). Así pues, se presenta una gran homogeneidad varietal con muchos cultivos, sobre todo en los que se emplea semilla híbrida (F1).El uso de estas variedades, obtenidas en los centros de investigación de los países más avanzados, conduce a otras situaciones problemáticas, como son:

    – La alta dependencia económica de los países sin investigación propia respecto de los más desarrollados.
    – La constante pérdida de ecotipos y poblaciones locales de muchas especies de cultivo (sobre todo de hortícolas), que genera la desaparición de futuras fuentes de resistencia a plagas, enfermedades y condiciones adversas.
    – Y por último se da lugar a una importante pérdida de las cualidades nutritivas y organolépticas por la introducción de variedades muy aptas para el procesado industrial o el transporte, con gran resistencia mecánica y uniformidad, etc.

    Pero la problemática del monocultivo no acaba aquí, sino que se extiende con el exceso de mecanización, que debido a sus características repercute en la conservación del suelo y el medio así como en la dependencia económica antes citada.

  2. Contaminación de los recursos naturales y del medio ambiente: Debido al empleo indiscriminado de fertilizantes y todo tipo de productos químicos se presentan los siguientes problemas en las aguas tanto superficiales como subterraneas:- Acumulación de nitritos y fosfatos, que se traduce en una pérdida de la potabilidad.
    – Eutrofización de las aguas continentales y mares costeros, al aumentar hasta niveles nocivos los productos orgánicos e inorgánicos derivados de aguas residuales y fertilizantes agrícolas, originando graves cambios en las características del medio y desoxigenación de las aguas profundas.
    – Salinización de los acuíferos por sobreexplotación de las aguas subterráneas.

    Toda esta problemática se extiende a los suelos de uso agrícola, ya que si las aguas están contaminadas, y las empleamos para el riego, terminaremos por contaminar también el suelo de cultivo.

    El fenómeno de la contaminación atmosférica no se puede separar de los anteriormente mencionados, así como de los efectos de los residuos contaminantes sobre seres animados o inanimados e incluso sobre las propiedades de la atmósfera misma (reducción de la visibilidad, absorción o difusión de la radiación solar y terrestre, alteración del balance de calor del sistema tierra-atmósfera con las posibles influencias sobre el tiempo y el clima locales, etc.).

  3. Pérdida de la calidad natural de los alimentos: Entendemos por calidad toda aquella relacionada con el contenido nutritivo (proteinas, vitaminas, oligoelementos, etc.), con sus características organolépticas (aromas, olores y sabores) y con la simultánea ausencia de productos tóxicos o contaminantes (pesticidas, drogas, etc.). Es decir, no solamente los aspectos puramente externos del producto, aunque estos también puedan tener su importancia .Los abonados desequilibrados y la forma en que éstos se suministran al suelo, como sales solubles y no bajo forma orgánica, modifican profundamente la bioquímica de la planta. Por tanto, los abonos químicos alteran la composición de los alimentos. El uso de abonos nitrogenados puede causar algunos efectos negativos:

    – Disminución del contenido de ácidos esenciales en las proteínas, con un incremento de la proteína bruta debido al aumento del nitrógeno no proteico y de aminoácidos no esenciales. En este sentido, debe recordarse que el exceso de nitrato en el suelo da lugar a la formación de nitritos en las plantas, que posteriormente se transforman en nitrosaminas, es decir, en agentes cancerígenos.
    – Aumento del contenido de nitratos.
    – Disminución del contenido de oligoelementos, por descuidar su aporte o por los efectos antagónicos del nitrógeno y los microelementos; vemos que un exceso de nitrógeno provoca carencias de cobre y toda la “cadena de resonancia” que pertenece al cobre queda perturbada.
    – Reducción del contenido de materia seca por aumento de la cantidad de agua en el protoplasma celular.
    – Disminución de la capacidad de conservación y la resistencia a los parásitos.

    Con respecto al empleo de abonos potásicos, se obtiene:

    – Una reducción del contenido de magnesio, con lo que quedan perturbados muchos equilibrios (Na/Mg, P/Mg, etc.).
    – Una disminución del contenido de oligoelementos, demostrado experimentalmente a través del boro, manganeso y cobre en la hierba, en la soja, etc.

    Las carencias de oligoelementos se van haciendo más frecuentes y los médicos detectan cada vez más enfermedades debidas a aquéllas. Así, en mayo de 1971, en el primer simposio internacional celebrado en Vittel sobre la deficiencia magnésica en patología humana, se concluyó que existía una relación entre la carencia de magnesio y las enfermedades cardiovasculares, depresiones nerviosas, fatigas y cáncer. El cobre, según Voisin que investigó la relación entre el nivel de cobre en el suelo y el cáncer, es otro oligoelemento que desempeña un papel protector contra esta enfermedad. Este agrónomo francés también enunció en 1965 que los modernos métodos de fertilización utilizados en Europa determinarían unas producciones vegetales con minerales en proporciones distintas a las que poseían hace 100 años, lo que fue corroborado en análisis de heno de los prados alpinos austriacos, y en hortalizas.

    También resulta importante destacar que trece elementos minerales necesarios para el crecimiento y desarrollo normal de las plantas interactúan entre sí en el seno del suelo, y la variación importante de uno o más de ellos influirá en la disponibilidad de los restantes.

    En lo que respecta a la toxicidad a través de los elementos, podemos distinguir varios casos:

    – Productos que inicialmente no son tóxicos pero que posteriormente, tras sufrir una serie de transformaciones en el organismo, resultan altamente tóxicos para el hombre. Un ejemplo lo encontramos en la ingestión de nitratos, localizados sobre todo en hortalizas y embutidos, que como ya citaba unas lineas atrás se transforman en nitritos que acarrean grandes problemas de toxicidad, al igual que ocurre con muchos fungicidas (ditiocarbamatos), herbicidas (propanil y cloropropano), etc.

    – También puede ocurrir que aparezca en el producto alguna impureza más peligrosa que el producto mismo, como es el caso de la dioxina que se puede formar espontáneamente por la acción del calor sobre el producto mismo antes de utilizarlo, o en el producto ya aplicado, por la acción del sol o del fuego sobre las hierbas ya muertas. Este veneno generalmente está presente en herbicidas frecuentemente utilizados y resulta ser acumulativo y fuertemente teratógeno.

    – Otra forma de toxicidad se da por sinergismos entre dos o más productos, como ocurre con el carbaryl, que al combinarse con nitratos da nitrosocarbaryl (potente cancerígeno) o con el DDT , cuyo efecto acumulativo, por ejemplo en el hígado y grasa de personas, ha sido más evidente en el caso de individuos muertos por cáncer hepático con metástasis.

  4. La repercusión del desarrollo de la agricultura industrial sobre la sociedad: El acuciante aumento de las inversiones en maquinaria, combustible y productos químicos, sin contar con los costos intermedios, junto al alto interés bancario, dan como resultado el constante deterioro del beneficio real para el agricultor, cuyo poder adquisitivo se ve enormemente mermado. Este es el proceso que se ha desarrollado en Europa durante los últimos setenta años, en los que el poder adquisitivo de los agricultores se ha visto reducido en una media del 30%.Así, este modelo agrícola lleva consigo lo que podríamos llamar “la huída del campo”, que genera a su vez una grave disminución del empleo agrícola.
  5. Agricultura ecológica y soberanía alimentaria

Soberanía alimentaría es el derecho de los pueblos a definir su política alimentaría, producir y distribuir los alimentos, la cantidad y calidad que necesitan, de acuerdo a su cultura y cosmovisión.

Los consumidores de todo el mundo estamos asistiendo a una escalada de precios en los alimentos básicos, disparatada en el último año, creando unas condiciones de vida muy difíciles para las comunidades más necesitadas especialmente en los países más empobrecidos.

El precio del petróleo influye en ello. La Política Agrícola Común de la Unión Europea, los restricciones a la exportación impuestas por la Organización Mundial del Comercio y el boom de los biocombustibles impuestos por los Estados Unidos y la Unión Europea están reduciendo los cultivos destinados al consumo humano, favoreciendo el uso de los alimentos como combustible y los movimientos especulativos de los alimentos.

Existe una necesidad urgente de buscar alternativas y soluciones a esta situación y una de las más importantes reside en las experiencias de las agriculturas locales.

Una de las organizaciones campesinas con mayor repercusión global como es Vía Campesina, mantiene que para proteger las necesidades vitales, los puestos de trabajo, la salud de las personas y al medio ambiente, la alimentación debe permanecer en manos de los pequeños campesinos sostenibles, y no puede dejarse bajo el control de las grandes compañías de agro-negocios o de las cadenas de supermercados. Ya que la agricultura industrial no nos provee de comida saludable, y deteriora más fuertemente el medio ambiente, generalizando el uso de semillas modificadas, abonos químicos y grandes programas de riego. Por ello afirman que esto no va a resolver la crisis alimentaría, muy al contrario, la agudizará.

Recientes estudios publicados muestran como las pequeñas explotaciones campesinas ecológicas son al final tan productivas como las explotaciones campesinas convencionales, e incluso algunas estimaciones sugieren que la producción global de alimentos podría incluso incrementarse más del 50% con agricultura ecológica.

 

Frente al modelo agroalimentario industrial al servicio de las empresas multinacionales que controlan toda la cadena alimentaria, proponemos el consumo de alimentos producidos con métodos sostenibles en el ámbito local. Consumiendo alimentos de temporada, buscando formas de compra que garanticen un precio justo al campesinado y favoreciendo la red de comercio a pequeña escala y cercano, estamos contribuyendo directamente a hacer posible una vida digna para los campesinos y campesinas y para el conjunto de la sociedad.

  1. Abuso de la tierra y gestión de residuos. Funciones de una tierra sana.

Dicen los estudiosos que muchas de las grandes civilizaciones desaparecieron cuando sus suelos dejaron de ser fértiles. Y no es de extrañar. El suelo es el estómago de las plantas y sin él la mayoría no pueden vivir.

¿Qué es el suelo?

Es la capa superficial de la corteza terrestre y se caracteriza por tener una estructura formada por una mezcla de restos minerales y materia orgánica. Sin material orgánica no hay suelo.

En el suelo hay millones de microorganismos, la mayor parte demasiado pequeños para que los podamos ver, que se encargan de transformar la materia orgánica y mineral para que las plantas se puedan alimentar. No todos los suelos son iguales, dependen de la roca que los ha formado y del clima de la zona.

Para poder captar los nutrientes del suelo, las raíces han de desarrollar un sistema radicular lo más amplio posible. Pero para ello, es necesario que la tierra apenas ofrezca resistencia, es decir, que no esté compactada. Además de que permita circular el agua y el aire.

¿Cómo se crea suelo?

Para que haya suelo se requiere la presencia de materia orgánica. En la formación del suelo se dan simultáneamente dos procesos. Por una parte, la roca, materia mineral, se descompone en partículas cada vez más pequeñas: la arena, el limo y las arcillas. Por otra parte, la materia orgánica llega al suelo, ya sea de origen animal o vegetal, y se descompone principalmente por la acción de microorganismos. Esto, unido al agua y el aire componen la tierra más adecuada para nuestras plantas.

Determinando la textura del suelo:

Arenoso, limoso o arcilloso. La arena mejora la circulación del agua y del aire y facilita el trabajo del suelo, el limo ayuda a una distribución homogénea de la humedad dentro del suelo y a que se mantenga durante más tiempo y la arcilla es la responsable de la estructura del suelo y funciona como una despensa para los nutrientes.

Los suelos arenosos tienen textura de lija.

Los suelos limosos tienen textura de fango.

Los suelos arcillosos tienen textura pegajosa.

Otro elemento a tener en cuenta es el ph. Esto es lo que determina si estamos ante una tierra ácida o básica. Es muy difícil cambiar el ph del suelo, por ello, lo único que nos interesa es que si nuestro suelo tiene un ph por encima de 6.5 solamente tendremos que añadirle materia orgánica como fertilizante, pero si está pro debajo de 6.5 tendremos que ayudarle con algún tipo de enmienda cálcica. La mayoría de las plantas crecen adecuadamente en un ph entre 6 y 8, siendo las patatas, fresas y otros frutos del bosque, por ejemplo, los que pueden crecer en terrenos más ácidos y las bassilicas como la rúcula en terrenos más alcalinos.

Se puede medir el ph con un medidor pero también podemos fijarnos en las plantas que crecen en nuestro huerto.

Abuso de la tierra:

La abundancia de bienes de consumo, continuamente producidos por el sistema industrial, es considerada frecuentemente un símbolo de éxito de las economías capitalistas modernas. Sin embargo, esta abundancia pasó a recibir una connotación negativa, siendo objeto de críticas que consideran el consumismo uno de los principales problemas de las sociedades industriales modernas. Los bienes funcionan como manifestación concreta de los valores y la posición social de sus usuarios. Podemos llamar consumismo a la expansión de la cultura del tener en detrimento de la cultura del ser.

Un dato, el 20% de la población mundial, que habita principalmente en los países afluentes del hemisferio norte, consume el 80% de los recursos naturales y la energía del planeta. Produce más del 80% de la polución y la degradación de los ecosistemas. Por consiguiente, el 80% de la población restante consume sólo el 20% de los recursos.

Poca gente conoce los orígenes de lo que consumimos. El consumo se ha trivializado y se ha convertido en una acción de pura inercia. Una inercia producida por los grandes sistemas de influencia comercial. Los medios de comunicación son ahora los grandes inductores al consumo. A la hora de escoger un determinado producto, la influencia de éstos resulta mucho más relevante que otros factores que deberían priorizarse.  Desde aquí proponemos reflexionar sobre nuestras acciones cotidianas. Éstas son una gran prueba de nuestra responsabilidad individual frente al medio ambiente.

La cantidad de materiales que entran a interaccionar con nuestro hábitat de forma directa o indirecta, es muy elevado. Este es uno de los factores más significativos de nuestro modelo cultural consumista. La acumulación de bienes manufacturados se convierte en un hecho definitorio de la jerarquía social. De esta manera, se potencia el consumo acelerado de productos, que cada día tiene una vida más corta. La naturaleza del mercado obliga a la rápida reposición de los productos que se ofrecen y este modelo propicia la producción de grandes volúmenes de residuos. De hecho, se ha calculado que cada día se producen más cantidad, en peso y volumen, de residuos que productos manufacturados.

Muchos de los residuos que producimos en nuestras casas pueden evitarse con un consumo responsable y unas prácticas sencillas de compostaje casero de los residuos orgánicos. En la mayoría de los casos, nuestra preocupación por los residuos se limita a deshacernos de ellos o como mucho meterlos en los contenedores de reciclaje correspondiente. Pero ya no se trata de reciclar, sino de obtener una consciencia de reducción de consumo y producción de residuos. La triple R (reciclar, reutilizar, reducir) se convierte ahora en las 7Rs: rediseñar, rechazar, reducir, reutilizar, reparar, reciclar, reintroducir. Por ejemplo, si evitamos los embalajes superfluos, los envases no biodegradables y los productos de un solo uso estaremos reduciendo en gran manera la producción de residuos inorgánicos.

La sobreexpltación de la tierra es lo que ha llevado a la desertificación en muchos casos. Para poder disfrutar de una tierra a largo plazo hemos de cuidarla e intentar manter su equilbrio el mayor tiempo posible. Por eso la idea de que es necesario crear suelo más que perderlo. El otro día hablábamos de la necesidad de cerrar círculos, de devolver a la tierra lo que le hemos quitado y uno de los círculos más sencillos es el de los alimentos. (…) Así pues, hoy vamos a crear un vermicompostador en que que podamos depositar nuestros residuos de cocina orgánicos y restos de periódicos viejos. Esto aligera en gran medida la cantidad de residuos que creamos al año.

  1. Práctica:

Creación de composteras con palés:

Los palés tienen el tamaño indicado para hacer compsoteras, además de que sus huecos permiten la aireación. Miden al rededor de un metro cuadrado y su consrucción es muy sencilla. Se pondrá un palé de base, para evitar que el composts toque el suelo y se humedezca demasiado (recomendado sobre todo para lugares con climas húmedos) y tres palés en los laterales. La última pieza funcionará de entrada. Colocaremos tres estructuras similares juntas. A la hora de utilizarlo, llenaremos primero uno. Cuando sea el momento de airear el compost, lo volcaremos directamente sobre el palé contiguo. Esto nos ahorrará trabajo. Este sistema se llama sistema de compost en etapas. Hay que mantener condiciones de humedad y temperatura regulares. Por eso, una buena opción es colocar las composteras bajo un árbol de hoja caduca, de forma que tendrá sol en invierno y sombra en verano. También es bueno cubrir las composteras con un plástico para evitar que se humedezca demasiado con las lluvias y que se reseque durante los largos períodos de calor. Este sistema puede tardar entre 6 meses y un año en darnos compost.

¿Qué necesita un buen compost?

Haremos esta vez dos tipos de compost cuya particularidad es la rapidez, claro que requieren mayor trabajo.

Vermicompost: Aunque podría utilizarse cualquier otro elemento, nosotros utilixaremos una bañera y la cubriremos con una puerta para darle sombra y evitar que se moje. Simplemente hemos de depositar un puñado de lombrices, con el propio humus que traen e ir añadiendo residuos secos (cartón, serrín, ramitas triutradas, papel…) y húmedos (restos orgánicos preferiblemente no cocinados). Las lombrices harán su trabajo y en unos meses podremos disponer de humus de lobriz, un excelente abono para la tierra. Es preferible no echar restos de cítricos, pues son antibióticos y no abusar de las cáscaras de plátano, ya que son demasiado fibrosas y son difíciles de digerir por las lombrices. Podemos añadir cáscara de huevo triturada. Esto no es digerido por las lombrices, pero aportará calcio a nuestro compost.

Comspot rápido: La clave para la realización de este compost es que la pila debe alcanzar un metro cúbico. Colocaremos sobre una primera capa de paja, una de hierba fresca y otra de estiércol y continuaremos el proceso hasta alcanzar el tamaño adecuado. Es importante que la forma sea cilíndrica y que mantenga siempre el misma forma, ya que escapes de materia por los lados son una forma de escape de calor. Tras cada capa, humedeceremos la pila hasta que rezume por los costados. Para finalizar, hemos de cubrirla con un plástico de la misma manera que hicimos con las composteras por etapas. Tras 4 días hay que removerlo, la parte exterior hacia dentro y la interior hacia fuera. Tenemos que controlar la temperatura, ya que si supera los 75ºC el compost perderá propiedades. En cambio, si no supera los 65º, no conseguiremos acabar con las bacterias perjudiciales y las semillas, que germinarán entre nuestro compost o una vez echado a nuestra tierra, provocando la proliferación de hierbas adventicias.  A partir de la pirmera vez que se remueve, ha de removerse cada dos días hasta que veamos que la mezcla se ha convertido en tierra y huele como tal. Para ayudarnos a mentener la forma, podemos hacerlo dentro de una malla de gallinero.

 

I. Panorama mundial general. Bases de la permacultura.

Sesión 1:

Panorama mundial general. Bases de la permacultura.

  1. Conceptos básicos de permacultura.

La permacultura es una aproximación holística, es decir de conjunto, a los sistemas agrícolas. En su concepción, integra todas las relaciones socioculturales que ésta aporta a las sociedades. Y de hecho, considera estos sistemas desde el punto de vista ecológico. Podría decirse que la permacultura permite diseñar sistemas sostenibles.

La palabra permacultura es una contracción de no sólo agricultura permanente sino también de cultura permanente, es decir sostenible, ya que las culturas no pueden sobrevivir por mucho tiempo sin una base agrícola sostenible y una ética del uso de la tierra.

Cuando hablamos de ecosistemas agrícolas, hablamos concretamente de sistemas que contienen componentes vivos y que tienen un propósito agrícola. Todo ecosistema en el mundo funciona dentro de un contexto que incluye todas las partes de éste. Así pues, es necesario tenerlo en cuenta a la hora de realizar un diseño. La idea básica del proyecto radica en la ubicación relativa de los diferentes elementos del sistema.

La permacultura nos propone aprender de aquello que nos enseña la Naturaleza en cada una de sus manifestaciones. Un buen diseño permacultural sería un círculo completo en el que no se producen escapes de energía.  Para ello, hay que buscar la integración de sus elementos en su entorno natural aprovechando los recursos disponibles a su alcance. Permitirá cubrir todas las necesidades de los elementos integrantes del sistema, utilizar todos los productos y residuos que se obtengan de éste y devolverlos al sistema para un aprovechamiento óptimo de su energía. A la hora del diseño hemos de ver cuales son las debilidades de nuestro sistema y hacer de ellas una fortaleza. Cada necesidad que no se satisface hemos de buscar la forma de satisfacerla sin necesidad de una aportación exterior de energía.

La permacultura propone una ética que cimienta en tres pilares básicos: el cuidado a la tierra, el cuidado a las personas y reparto equitativo. Propone un cambio de mentalidad, una reorganización de los esquemas mentales vigentes en la sociedad en el que se prioriza la cooperación frente a la competición.

¿Qué es la permacultura?

Los fundadores de la permacultura, Bill Mollison y David Holmgren establecieron durante los años 70 las bases para definir la permacultura.

Se trata del diseño cuidadoso y mantenimiento de sistemas agriculturales que resultan productivos durante largos períodos de tiempo.

Se basa en sistemas naturales y trabaja con la naturaleza y no contra ella.

Cada elemento en permacultura  tiene inputs y outputs. Los primeros son las necesidades y los segundos los productos. En un buen diseño en permacultura, los productos de algunos elementos son las necesidades de otros elementos. De esta manera, no hay recursos que se desperdicien y no generamos polución. El ejemplo que siempre se pone es el de la gallina (nos da carne, huevos, plumas, gallinaza/ necesita comida, otras gallinas, aire, cobijo y agua). Es importante incluir todo en el sistema para cerrar círculos. Otro ejemplo, puede ser un váter seco.

Un hábitat diseñado según los principios de la permacultura se entiende como un sistema en el cual se combinan la vida de los seres humanos de una manera respetuosa y beneficiosa con la de los animales y las plantas, para proveer las necesidades de todos de forma adecuada.

El proceso de diseño tiene como objetivo una integración óptima de las necesidades ecológicas, económicas y sociales del sistema, de modo que a largo plazo se pueda autorregular y/o mantener en un equilibrio dinámico mediante interferencias mínimas. Por eso, es importante pensar en nuestro ecosistema como un todo, y no como una aglomeración de elementos individuales. Cuanto más nos demos cuenta de sus interrelaciones, más provecho podremos sacarle y menos perjudicaremos a los sistemas naturales.

A pesar de la evolución rápida de tecnologías existentes, el planeta se encuentra en un momento crítico y nuestros sistemas naturales están en crisis. Pérdida de suelos fértiles, incremento de los desiertos, pérdida de agua potable, futuro desabastecimiento de energía y falta de combustibles fósiles.

Principios de la permacultura

Durante los años 70, la permacultura fue concebido como un concepto práctico, un conjunto de estrategias y diseños, con un enfoque implícito hacia la transformación de abajo hacia arriba. En el primer libro que se refiere al concepto (Permacultura uno, los autores Bill Mollison y Davin Holmgren, no se querían detener demasiado con el desarrollo de un marco teórico, más bien explican el concepto a través de ejemplos y aplicaciones prácticas. Más adelante publicarían Permacultura dos y ya en 1988 Manual de diseño de permacultura con mucha más información y un reflejo de un estudio después de 10 años. Es en 1991 cuando publican Introducción a la permacultura en el que presentan una serie de principios ecológicos a considerar durante el proceso de diseño. Con una perspectiva más amplia, estos principios pueden verse manifestados en muchas áreas y dominios de la vida cotidiana, sin embargo, muchos educadores y activistas los complementaron con una serie de principios de actitud, las cuales enfatizan el carácter holístico de pensamiento y acción permacultural. David Holmgren es el que más profundizó en esta idea y los organiza en 3 principios éticos y 12 principios de diseño.

Principios éticos:

  1. Cuidar la tierra: uso y manejo cauteloso de sistemas complejos, interdependientes, en proceso de evolución y fuera de nuestro entendimiento completo. Todas las especies, todos los procesos, todos los elementos tienen un valor en sí mismo, más allá de su valor monetario o funcional para el hombre. Hay que integrar con una perspectiva a largo plazo los ciclos naturales de materiales y flujos energéticos dentro de los sistemas fundamentales para la vida.
  2. Cuidar de la gente: Este componente social toma en cuenta los derechos de toda la gente y los pueblos a decidir sobre su vida. Aquí se hace evidente el problema de la libertad y responsabilidad. Para garantizar el derecho a diseñar libremente elsuso de los recursos básicos, se hace necesario llegar a un equilibrio entre las necesidades individuales y comunes. Todos los seres humanos deben tener el mismo derecho y acceso a recursos y conocimientos. Actualmente, la humanidad basa su comodidad (y progreso) en el ultraje de la riqueza planetaria, que priva a otras personas (y generaciones futuras) de sus propios recursos locales. A medida que reducimos nuestra dependencia de la economía global y la reemplazamos con economías domésticas y locales, reducimos la demanda que mueve las desigualdades actuales.
  3. Compartir con equidad: Al asegurarnos que todos los productos y excedentes están dirigidos hacia los objetivos anteriores, podemos empezar a construir una cultura verdaderamente sostenible y permanente. Este componente también tiene que integrar la limitada tolerancia y capacidad regenerativa de nuestro planeta tierra. Los seres humanos tenemos que aprender la práctica de la autolimitación sostenible respecto a la satisfacción de nuestras necesidades (como individuos o como especie humana hacia la tierra y sus ecosistemas, pero también entre nosotros como individuos y comunidad. Además de relacionarse este principio con la realización consciente de la autolimitación y redistribución justa y equitativa de los excedentes que se han podido lograr juntos, lo hace también con el cuidado y apreciación de los ciclos naturales de materiales, minerales y nutrientes y su reconstrucción/regeneración como meta a lograr en cualquier diseño permacultural, bajo la misma premisa ética de conservar y construir recursos para las generaciones que vienen.

Principios de diseño:

  1. Observar e interactuar: Observación cuidadosa de los procesos sistémicos e interacciones consciente con los elementos del sistema. Lograr máximo efecto con mínima interferencia.
  2. Captar y almacenar energía: redescubrimiento e uso adecuado de los almacenes de energía, los cuales en todas las culturas preindustriales fueron patrimonios naturales esenciales para la supervivencia. La prioridad es la progresiva autonomía local y bioregional, para independizarse cada vez más de los sistemas globalizados de alto consumo energético.
  3. Obtener un rendimiento: Rendimiento, beneficio o ingresos funcionan como recompensa que anima al mantenimiento del sistema que los generó (retroalimentación positiva)
  4. Aplicar autorregulación y aceptar retroalimentación: Descubrir y utilizar procesos de autoregulación en los sistemas. Integrar el desarrollo de culturas y comportamientos sensibles a las señales de la naturaleza para prevenir la sobreexplotación (retroalimentación negativa).
  5. Usar y valorar los servicios y recursos naturales: uso cauteloso pero productivo de recursos renovables (sol, viento, agua, biomasa). Reducir el empleo de recursos no-renovables.
  6. Producir sin desperdicios: evitar los desechos a través del rechazo, reducción, reutilización, reparación y reciclaje.
  7. Diseñar desde los patrones hacia los detalles: un diseño exitoso necesita un entendimiento de los patrones superiores de la naturaleza. Los detalles planeados y deseados de un proyecto de permacultura toman en cuenta estos patrones y se desarrollan conforme a ellos.
  8. Integrar más que segregar: las relaciones entre los elementos son tan importantes como los elementos en sí mismos. Ubicarlos de modo que cada uno sirva las necesidades y acepte los productos de otros elementos. Co-operación de múltiples elementos en vez de eliminación de algunos y competencia entre ellos.
  9. Usar soluciones lentas y pequeñas: estrategias pequeñas y lentas mantienen los sistemas a escala humana y son más productivos a largo plazo que los proyectos grandes que necesitan de mucho tiempo, energía y recursos.
  10. Usar y valorar la diversidad: uso, conservación y ampliación de la diversidad de elementos en los sistemas. Esto asegura su estabilidad y resiliencia y hace posible su auto-organización a largo plazo.
  11. Usar los bordes y valorar lo marginal: descubrir la riqueza de los bordes/límites entre los sistemas y usarlos productivamente.
  12. Usar y responder creativamente al cambio: uso creativo de los ciclos, pulsos y procesos de sucesión naturales, para poder reaccionar a los desafíos del futuro adecuadamente.

Sectores

Es necesario que comprendamos todas las energías externas que tengan influencia dentro de nuestro lugar (luz solar, vientos, lluvia, incendios, polución sonora, atmosférica, visual, animales, personas..). Tenemos que realizar un diseño para direccionar o bloquear estas estas energías. Estos sectores servirán más adelante para definir la posición de cortavientos, dirección de los bancales entre otras cosas.

Por ejemplo, ser conscientes de la cercanía de animales perjudiciales apra nuestro huerto como jabalíes y conejos, reconocer las zonas más ventosas para proteger nuestros cultivos, buscar lugares potenciales de inundación para recanalizar el agua… son formas de anticiparse a los posibles problemas de nuestro huerto mediante la planificación y el diseño adecuado. Esto se complementa con la planificación por zonas.

Zonas

Al contrario de los sectores, que trabajan con las energías externas del sistema, las zonas trabajan con las internas. Principalmente en relación al trabajo humano y al movimiento de agua y nutrientes. Todo el proyecto se plantea de forma que obtengamos la mayor economía de trabajo y recursos, creando puntos de acción cerca de donde se producen los recursos. Así alcanzaremos la mayor eficiencia energética posible. En el caso de una granja, colocaríamos los elementos que necesitan mayor atención humana cerca de la casa, y aquellos que pueden mantenerse con poco manejo, más lejos. También tenemos en cuenta todos los productos y subproductos del sistema. Se dice que la basura sólo es un recurso mal aprovechado.

Existen 5 zonas básicas. Dependiendo de las circunstancias del terreno, veremos si las creamos todas o no. Las dos únicas zonas que deben existir siempre son la zona 1 y la 5, sin la zona 5, en la cual sólo entraremos para aprender o para una recolecta ocasional de semillas, nos quedaremos sin referencia para la comprensión de los procesos que intentamos reproducir en las otras zonas.

ZONA  1 — La más cercana a la casa, se sitúan en esta los elementos que requieren atención frecuente o que necesitan ser visitadas a menudo como por ejemplo, alimentos para ensalada, aromáticas, vermicompost, invernadero…  En nuestro caso, dado que no tenemos la casa cerca, no podemos hacerlo. Pero se colocarán en un futuro, elementos de uso frecuente alrededor  de la caseta de herramientas.

ZONA 2 — Esta area es para plantas perennes que requieren menos mantenimiento, como árboles y arbustos frutales. También es un buen lugar para panales de abejas, o composteras más grandes.

ZONA 3 — Una zona para cultivos que requieren cuidado una vez a la semana o similar. Tanto cultivo domestico como commercial.

ZONA 4 — Una zona semi-salvaje, utilizada para recolectar comida silvestre y madera.

ZONA 5 — Una zona salvaje. No hay intervención humana en esta zona exceptuando la observación . Aquí se ve representado el primer principio de la permacultura, trabajar con ella y no contra ella.

 Pico del petróleo y crisis energética.

La permacultura apuesta por una distribución local, que no dependa de combustibles fósiles a través de la minimización de los costes de transporte, el empaquetado y el mercado. Por otro lado, se intenta aprovechar la energía y los nutrientes de manera que éstos sean retenidos dentro del sistema el mayor tiempo posible. La permacultura es el uso intensivo de información e imaginación, no de capital o de energía.

Si estamos de acuerdo en que la disponibilidad de energía barata ha permitido que nuestra cultura haya acelerado el cambio climático, también estaremos de acuerdo que estos dos problemas son algo que no puede verse sino como un problema conjunto. Es la cultura del consumo y el crecimiento lo que no puedremos sostener  ni nosotros ni el planeta. En boca de David Holmgren, co-creador del concepto de permacultura, la permacultura es un sistema de diseño desarrollado durante los últimos 30 años específicamente para responder de forma creativa a un futuro que tendra de forma progresiva cada vez menos energía disponible.

* Para más información sobre el pico del petróleo referirse a las charlas del ciclo crisis de civilización y transiciones postcapilalistas.

Siendo este sistema tan eficiente, ¿cuales son las causas por las que no se ha extendido durante las últimas décadas de manera mayoritaria? Por un lado, la prevalecencia de una cultura científica de reduccionismo es escéptica con los métodos de investigación holística. Por otro, la dominante cultura del consumismo, que ha resultado en medidas económicas disfuncionales sobre el bien estar y el progreso. Por último, las élites políticas económicas y sociales (tanto globales como locales) que temen perder influencia y poder si adoptamos más autonomía local y autosuficiencia. (esence of permaculture homlgren)

Me quedo con una frase de Bill Mollison de su manual de Diseño de permacultura:

Nuestro estilo de vida consumista nos ha llevado a la autodestrucción. No hay ya tiempo para seguir derrochando ni necesitamos acumular más evidencias del desastre. Ha llegado el tiempo de actuar. Creo fuertemente que la gente son el único recurso que la gente necesita. Sobreviviremos juntos o ninguno lo hará. Una persona con valentía hoy es una persona de paz. La valentía que necesitamos rechaza la autoridad y acepta la responsabilidad personal. La única decision ética es tomar responsabilidad de nuestra propia existencia y la de nuestros hijos.

-Bill Mollison, Permaculture: A Designers Manual

  1. Práctica: Patrones en la naturaleza.

La Naturaleza se presenta en forma de patrones, algunas veces se ven claramente, otras en cambio se crean sistemas de patrones más complejos. He aquí algunos patrones que se repiten en la naturaleza:

Espirales (desagüe, caracol, espiral de aromáticas)

Ramificaciones (río con afluentes, pulmones, árbol, hoja)

Ondas (mar, dunas, montañas)

A la hora de crear un huerto en permacultura, daremos preferencia a los patrones que se asemejan a aquellos utilizados por la naturaleza. Una de las bases de la permacultura, es imitar en todo lo posible, lo que la naturaleza hace.  La Naturaleza nos lleva siglos de ventaja en cuanto a la creación de ecosistemas equilibrados, por eso, nos beneficiará siempre emular lo que ella hace. Se pueden crear elementos muy bellos a través de patrones naturales.

Es importante destacar que en la naturaleza no hay líneas rectas, todo tiene curvaturas. A la hora de planificar las estructuras de nuestro huerto, deberemos tener en cuenta que si creamos estructuras con curvas, tendremos más superficie de borde dentro de un mismo espacio. Los bordes suelen ser lugares más ricos en biodiversidad, dadas sus circunstancias especiales de límite. Asímismo, si dentro de los bancales planamos de forma no linear, sino en zig-zag, mantendremos las distancias de cultivo sin que cada planta pierda el espacio que necesita.

A: 36 plantas              B: 45 plantas

patrones

 

 

Diseño de bancales sencillos

Por qué bancal y no surco:

Los surcos se utilizaban antiguamente porque era más cómodo para el riego ya que en muchas ocasiones se hacía por inundación. Esto hoy en día se considera una pérdida de agua, un recurso escaso. Nosotros reduciremos al máximo la cantidad de agua necesitada gracias al mulch o acolchado, que protegerá la tierra a la vez que evitará la evaporación. La tradición ha quedado y se sigue plantando en surcos, pero nosotros los descartamos porque aunque parezca un ahorro de espacio, esto se ve compensado ahora con el hecho de que nosotros asociaremos plantas y aprovecharemos más el espacio de lo que antes se hacía. Otro motivo para no hacerlo, es que con los bancales bien delimitados por pasillos, sabremos por dónde pisamos y no compactaremos la tierra mientras trabajamos.  Dado que una de las ideas de la permacultura es no arar, esto es, no modificar las condiciones propicias para la fauna del suelo, al no pisar, no estamos alterando el equilibrio que intentamos recuperar.

En cuanto a la elevación del bancal, hay distintas opciones. Normalmente los bancales son elevados, esto nos permite trabajar más erguidos, pero en lugares con escasez de agua, se ha demostrado que la mejor opción es no elevarlos, porque así el sol tiene menos puntos de incidencia y se mantiene mejor la humedad.

Bancal elevado:

Tiene como ventaja que al estar elevados no estamos trabajando a ras de suelo. Su elevación ideal es de unos 30-50 cm. La tierra suele escurrirse por los bordes, por eso en muchas ocasiones es más sencillo hacer lo que se llaman bancales cerámicos, con piezas cerámicas o de madera que contengan la caída de la tierra.

Parades en crestall:

Es una técnica del mayorquín Gaspar Caballero. Permite el fácil trabajo de la tierra ya que entre los bancales se hace un pasillo con baldosas en el que pisaremos. Para aprovechar mejor el espacio, se colocarán aromáticas entre las baldosas. Estas beneficiarán a nuestros cultivos. Haremos bancales aflojando la tierra a una profundidad de 30 cm.

Bancales permaculturales:

Vamos a jugar con el espacio esta vez y hagámoslo más creativo favoreciendo los bordes. Los bancales en permacultura tienden a representarse más caóticos, pero en realidad sólo simulan los patrones naturales. Lo que vamos a hacer es propiciar que la descompactación del terreno lo hagan los propios microorganismos del suelo simplemente aportándoles lo que necesitan.

Con la hierba bien cortada, delimitar las formas con serrín o con una azada, aireamos con horca, echamos una capa de estiércol, capa de cartón y periódico mojado (regadera), capa de verde, capa de compost, y terminamos con 20 cm de paja. Para sembrar aquí, ya sea semilla o plantón, deberemos atravesar con una espátula todas las capas, haciendo un agujero que rellenaremos con compost.

Bancales permaculturales:

Vamos a jugar con el espacio esta vez y hagámoslo más creativo favoreciendo los bordes. Los bancales en permacultura tienden a representarse más caóticos, pero en realidad sólo simulan los patrones naturales. Lo que vamos a hacer es propiciar que la descompactación del terreno lo hagan los propios microorganismos del suelo simplemente aportándoles lo que necesitan.

Con la hierba bien cortada, delimitar las formas con serrín o con una azada, aireamos con horca, echamos una capa de estiércol, capa de cartón y periódico mojado (regadera), capa de verde, capa de compost, y terminamos con 20 cm de paja. Para sembrar aquí, ya sea semilla o plantón, deberemos atravesar con una espátula todas las capas, haciendo un agujero que rellenaremos con compost.