Carencias nutricionales y abonos caseros

A menudo decimos que las plantas necesitan potasio, fósforo y nitrógeno como principales nutrientes para el desarrollo de la planta pero pocas veces se hace referencia a cómo actúan estos nutrientes en la planta dependiendo del momento de desarrollo de la misma. No todos intervienen de la misma manera según la fase y no todas las hortalizas tienen las mismas exigencias de nutrientes. Por lo general, aquellas de ciclo largo (como las solanáceas) son más exigentes frente a aquellas de ciclo corto (como las lechugas o los rabanitos) que no requieren de tantos.

Fases del ciclo vegetativo

Fase 1: germinación

Es un momento crucial ya que de no tener las condiciones adecuadas, la planta no proliferará. En este momento, hemos de cuidar el grado de humedad y temperatura apropiadas  para la germinación de la semilla. Cada especie requiere de unas necesidades especiales.  Aportar en el momento de siembra algún preventivo contra hongos de las raíces que puedan dañar el desarrollo de la planta también se contempla como medida de precaución. Por ejemplo, la aplicación de decocción de cola de caballo nos ayuda a evitar este tipo de problemas.

Fase 2: establecimiento

En este momento, los cuidados han de ser extremos. Por eso, muchas veces prefiere recurrirse a la siembre en semilleros protegidos para garantizar la vigilancia constante. Es un momento en que la planta todavía no se ha desarrollado bien y necesita de abundante agua para su crecimiento. La mínima sequía puede resultar en la muerte prematura de la planta. Un suelo bien mullido que permita el desarrollo de las raíces también es apropiado. El fósforo es el macronutriente que actúa en este sentido. Favorece el crecimiento radicular y no está de más asegurar la existencia de este elemento en la tierra.

Fase 3: desarrollo y crecimiento vegetativo

En esta fase, comienzan a desarrollarse las hojas de la planta, encargadas del intercambio de CO2 y oxígeno con la atmósfera y fundamentales para la regulación de la temperatura de la planta y su ambiente mediante la transpiración de sus hojas. Es el momento en que entra en juego el nitrógeno, que ayuda al crecimiento de la parte aérea de la planta

Fase4: floración

Este es otro de los momentos delicados del ciclo vegetativo. La planta está concentrando su energía en producir las flores que son vitales para su reproducción. Normalmente se dice no es recomendable realizar ningún trasplante o alteración a la planta en este punto. El potasio es aquí el encargado de aportar a la planta lo que necesita para florecer.

Fase 4: desarrollo de fruto

Una vez polinizadas las flores, comienza la fructificación. Es el momento de inicio de nuestra cosecha para aquellas hortalizas de fruto. El nitrógeno y el potasio intervienen en mayor medida en este momento, pero es además  el calcio es fundamental en esta fase ya que contribuye a la formación del fruto y sus semillas.

Fase 5: producción de semillas

Es la última fase de vida de la planta y es un momento en el que hemos de tener cuidado con las plagas, ya que la planta, cercana a su muerte, está debilitada. Nuevamente el calcio incluye aquí, pero también el azufre actúa en este sentido.

 

Nutrientes principales y sus funciones

Siempre es necesario tener una tierra equilibrada en macro (N/P/K) y micro (Mg/Ca/Fe/S…) nutrientes ya que un exceso o escasez de algún elemento puede interferir en la absorción de otro como es el caso del fósforo que en exceso impide la absorción del magnesio y hierro de la planta. No cabe decir además, que, como su nombre indica, aquellos ingredientes macro son necesarios en mayor medida que los micro, pero que no por ello han de ser los únicos, pues todos cumplen una función esencial al igual que lo hacen en nuestro organismo.

Nutrientes/desarrollo raíces hojas y tallos flores fruto semillas órganos y tejidos clorofila y ph
Nitrógeno   X         X
Fósforo X   X X      
Potasio     X X      
Magnesio     X       X
Calcio X   X X X X  
Hierro             X
Azufre X     X X   X

 

Cómo conseguir aportes nutricionales caseros y naturales

Abonos genéricos (con niveles nutricionales equilibrados)

Abonos sólidos:

Son más recomendables ya que son abonos de liberación lenta y ponen a disposición de la planta los nutrientes en todo momento para que sea esta la que elija cuál es más adecuado en cada momento.

Humus de lombriz, es normalmente el abono más equilibrado en macro y micronutrientes. Se produce a través de la descomposición de la materia orgánica a través del aparato digestivo de la lombriz de tierra.

Compost, es más difícil de controlar su equilibrio y requiere un proceso de elaboración más exigente que el anterior. Pero es una buena forma de deshacernos de los deshechos vegetales que tenemos en la huerta.

Estiércol maduro, es altamente rico en nitrógeno, por ello es necesario realizar su compostaje previo a su introducción en la tierra para equilibrar los niveles de nutrientes. No hacerlo podría quemar la raíz de la planta y matarla.

Abonos líquidos:

Son menos eficaces ya que corren el riesgo de ser escurrirse hacia el subsuelo en el momento de aplicación (sobre todo en tierras más arenosas) y ponen a disposición de la planta los nutrientes solo en el momento de aplicación. Aun así, son adecuados para momentos puntuales en los que detectemos una carencia nutricional.

Té de compost, es una solución preparada a partir de compost maduro. Básicamente reproduce los microorganismos que ayudan a asimilar los nutrientes a las plantas y favorecen un suelo vivo y fértil.

Lixiviado (o pis) de lombriz, es el exceso líquido sobrante de la producción de humus. Es un producto que ha de ser diluido en agua antes de su aplicación para evitar daños a la planta.

 

Abonos específicos (para aporte de nutrientes específico)

Los conseguiremos aprovechando plantas o deshechos de origen animal que son ricos en el nutriente que queremos aplicar. Generalmente de naturaleza líquida pues se realizan por fermentación, infusión o decocción, existen también preparados a base de polvos de origen animal.

Si nos centramos en productos caseros de fácil adquisición, podremos aportar

nitrógeno añadiendo purín de ortiga, posos de café, o humus de lombriz.

potasio añadiendo infusión de cáscara de plátano o patata (esta última más recomendada para hortalizas de raíz)  y cáscara de huevo molida.

fósforo añadiendo ceniza diluida en agua de riego.

calcio con cáscara de huevo molina

hierro con el agua de remojo de las lentejas

No debemos olvidar el papel fundamental de las leguminosas para regenerar de manera natural el nitrógeno del suelos. Por eso siempre es recomendable en rotación, plantar una de estas después de un cultivo exigente en este nutriente.

Para obtener más información sobre cómo realizar algunos de estos preparados ver

abonos naturales y compost

Cómo reconocer las carencias viendo las plantas

Nitrógeno

Su déficit hace que las hojas sean más pequeñas y amarillentas por falta de clorofila (clorosis). Las hojas antes de secarse se caen y la planta estará poco desarrollada en cuanto al crecimiento, desarrollará por tanto pocas flores y las cosechas serán de mala calidad.

Su exceso provoca una exagerada exuberancia del follaje en detrimento de los frutos.

Fósforo

Su déficit provoca un crecimiento pobre de la planta, tendrá pocas flores y frutos pequeños.  Las hojas se pondrán verde oscuro o  se podrán ver tonos púrpura. Pueden también deformarse. La planta tendrá menos semillas.

Su exceso no parece que pueda causar daños para la planta, sin embargo puede influir en la asimilación de otros nutrientes.

Potasio

Su déficit hace que la planta crezca más pequeña y reduce la floración y formación de frutos de la planta. Aparecen manchas claras en las hojas y luego se enroscan hacia arriba y se secan sus puntas. Los tallos son más finos de lo normal y sus frutos, aunque coloridos, no tiene apenas olor y su sabor es ácido. Sus tallos se verán más débiles.

Su exceso puede hacer que la planta no asimile bien el magnesio, y por tanto presentar los síntomas de falta de magnesio.

Magnesio

Su déficit hace que las hojas amarilleen y se decoloran por el nervio. Probablemente no lleguemos a entender esta falta hasta que ya es demasiado tarde, llegando la planta a perder todas sus hojas

Su exceso hace que el potasio no sea bien absorbido por la planta con sus consecuentes síntomas.

Azufre

Su déficit hace que las hojas nuevas se vuelvan amarillas. Los síntomas son similares a la falta de nitrógeno, la planta crecerá menos, las puntas de las hojas se secan y toda la planta va sufriendo una decoloración gradual.

Calcio

Si hubiera una carencia de calcio, notaremos que la planta crece poco y las hojas presentan las puntas secas y se enrollan sobre sí mismas. Los frutos se pudren y producen pocas semillas.

Hierro

La carencia de hierro, sin embargo, se puede producir y limita el desarrollo de la planta, siendo más común en suelos alcalinos, salinos y calcáreos. Además hay una clorosis de las hojas y puede llegar a perderlas todas y hay un descenso en la producción de frutos.

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