Abonos naturales y compost

Cuando tenemos un huerto en la terraza, uno de los inconvenientes más comunes que nos encontramos es la falta de espacio. En un huerto ordinario al aire libre, las raíces de las plantas pueden avanzar bajo el terreno para buscar alimento, pero el aislamiento en macetas lo hace imposible.

Es por ello que el nivel de nutrientes en nuestras macetas ha de ser más concentrado.

Para ello, podemos ayudarnos de sustratos con alta concentración de nutrientes como puede ser el compost de jardín o el lombricompost.

El compost de jardín

Se obtiene mediante la mezcla de materia orgánica verde (restos de cocina, poda, césped…) y material marrón (hojas secas, papel, cartón, serrín..). Este tipo de compost no es recomendable para terrazas, ya que su obtención es lenta y requiere de mayor esfuerzo, puesto que hay que voltearlo repetidamente para airearlo y que los microorganismos encargados de la descomposición de los materiales puedan obtener el oxígeno necesario para su vida y reproducción. También requiere de mayor espacio, ya que es necesario que tenga un tamaño determinado para que alcance la temperatura adecuada y que dichos microorganismos puedan trabajar. Dependiendo del clima y la humedad, un compost de este tipo puede tardar entre un año y seis meses en obtenerse, por lo que no es recomendable para lugares en los que todo el espacio ha de ser eficazmente aprovechado. Este es el caso de nuestras terrazas.

Es por ello que nosotros recomendamos la utilización de vermicomposteras y la formación de abono a través de las lombrices. Éstas descomponen la materia de forma más rápida y necesitan de menos espacio para realizar su trabajo.

Cómo obtener nuestro propio lombricompost:

El lombricompost o vermicompost se obtiene a partir de la descomposición de materia orgánica con ayuda de lombrices de tierra.

Las lombrices son  animales comunes en los suelos y su función es múltiple:

Por un lado, se encargan de airear la tierra y mantenerla más mullida. Esto permite que el agua se infiltre más fácilmente y se distribuya por todo el espacio.

Por otro se encargan de mezclar los restos orgánicos con otros minerales.

Finalmente, transforman en alimento para las plantas los restos de materia orgánica a través de su aparato digestivo.

El vermicompost (también llamado humus de lombriz) posee un alto contenido en nitrógeno, fósforo y potasio. Además, ayudado por otros materiales incorporados a la vermicompostera, es fuente de otras sustancias beneficiosas para nuestras plantas como puede ser el calcio, el magnesio y el hierro. Por ello, ofrece a las plantas una alimentación equilibrada y fácilmente asimilable por estas. Además, posee gran cantidad de microorganismos beneficiosos para la tierra pues colaboran en la desintegración y transformación de la materia y evitan la aparición de otros microorganismos que podrían enfermar a nuestras plantas, posee un PH entre el 7 y 7.5, y contiene auxinas y hormonas vegetales que colaboran en el crecimiento vegetativo.

Para huertos en terrazas  utilizaremos la llamada lombriz roja Californiana, por ser la más voraz y la que más rápido descompone la materia. De hecho, la tierra que pasa por una lombriz tiene 5 veces más nitrógeno, 7 veces más potasio, el doble de calcio y de magnesio que la tierra común.

No recomendamos la utilización de este tipo de lombriz, en cambio, en huertos al aire libre, ya que podrían integrarse en la tierra cuando utilicemos el compost y desplazar a las poblaciones de lombrices autóctonas, que realizan el mismo trabajo pero están mejor acondicionadas a nuestro clima y no corren el riesgo de convertirse en plaga.

En cuanto a su reproducción, es sencilla, ya que es hermafrodita insuficiente. Esto quiere decir que, aunque posea aparato reproductor de ambos sexos, no puede autofecundarse. Aun así, podemos tener la seguridad de que si disponemos de dos lombrices, podremos reproducirlas. Depositan cada 7-14 días una cápsula que contiene de 2 a 20 huevos que eclosionan pasados los 20 días. Así, en un año una lombriz es capaz de tener 1.500 crías.

Para crear nuestra propia lombricompostera casera necesitaremos:

– Una botella de plástico de dos litros

– Al menos dos cajas de porexpan (es conveniente que dispongamos de una baja, como las utilizadas para transportar el pescado, y una alta, como las utilizadas para las verduras. Es importante que sean del mismo tamaño y por tanto apilables)

– Un punzón

– Silicona para sellar

– La tapa de una de las cajas para cerrarla.

Preparación:

Para la recolección de los lixiviados propios de la descomposición de la materia orgánica:

  1. Cortaremos el cuello y el culo de la botella.
  2. Haremos una marca en un lateral de la caja más plana con el cuello de la botella y haremos un agujero por el que introducir el cuello de la botella. Sellaremos con la silicona y comprobaremos que no tenga fugas.
  3. Utilizaremos el culo de la botella para encajar en el centro de la caja a modo de isla. Esta parte nos servirá para que aquellas lombrices que caigan en la caja puedan evitar su ahogamiento.

Para realizar el tanque contenedor de las lombrices:

  1. Agujerearemos la tapa para que exista aireación en la caja.
  2. Agujerearemos el fondo de la caja para permitir la salida de los lixiviados.
  3. Colocaremos esta caja sobre la anterior.
  4. Podemos apilar cuantas más queramos repitiendo este proceso. Con cuidado de que el peso no haga que las pareces de la caja cedan (aconsejamos un máximo de tres cajas).

Para la introducción de las lombrices, colocaremos una base de cartón o papel, mezclaremos con un poco de humus y añadiremos materia orgánica. Es entonces cuando podemos colocar las lombrices. Iremos añadiendo poco a poco más materia orgánica para que las lombrices la vayan descomponiendo hasta llenarla. Será entonces cuando coloquemos una caja nueva añadiendo más papel y materia orgánica. Pasados unos meses, las lombrices habrán agotado su alimento en la caja baja y pasarán a la caja superior. Entonces podremos cosechar el humus sin problema.

Otra opción para retirar el humus sin tener que separar manualmente las lombrices es colocar una red con materia orgánica sobre la caja. Las lombrices subirán a por su alimento y entonces podremos cosechar el humus libre de lombrices de la parte baja.

Creación de fertilizantes líquidos:

Cuando trabajamos con macetas, es posible que el espacio se nos agote y sea necesario la utilización de fertilizantes líquidos mezclados con el agua de riego. Para estos casos damos algunas recetas.

Podemos utilizar los propios lixiviados recogidos de la caja inferior para regar. Estos son ricos en nutrientes variados y sobre todo en nitrógeno.

Para la adición de potasio, podemos añadir el agua de hervir cáscaras de plátano durante 15 minutos a razón de cuatro o cinco cáscaras por litro. Esta infusión ha de mezclarse con agua en proporción 1/3. Es ideal para épocas de floración o de fruto. Podemos hacer una infusión similar pero dejándola hervir cinco minutos usando piel de patata. esta infusión no es necesario mezclara y es ideal para potenciar el desarrollo radicular de cultivos de raíz.

Para la adición de nitrógeno, podemos utilizar purín de ortiga (ver salud de las plantas). Se usa al inicio de la plantación para mejorar el crecimiento de las plantas.

Para la adición de fósforo, podemos diluir ceniza en agua y regar directamente con ella. Esta mezcla también es rica en potasio. Es el responsable del crecimiento de las raíces, por lo que es bueno utilizarlo en momentos de germinación y trasplante.

Para la adición de calcio, podemos introducir cáscaras de huevo trituradas en la tierra o el agua de cocer huevos. También podemos regar directamente de los cartones de leche terminados. Otra forma de añadir calcio (y magnesio) es macerar diente de león en un litro de agua y remover diariamente durante 10 días. Después añadir al agua de riego en proporción 1:3)

Para la adición de hierro, podemos añadir el agua de poner a remojo las lentejas o utilizar purín de ortiga en proporción 1:3).

También podemos usar posos de café de una cafetera, dejándolos macerar durante 24 horas en un litro de agua removiendo de vez en cuanto. Esta mezcla sólo es recomendable para plantas que crezcan en suelos con un ph más bajo como pueden ser las fresas.

Todos estos fertilizantes han de ser aplicados al término de su producción para que no pierdan nutrientes.

Cómo hacer té de compost

El té de compost es una manera de aportar microorganismos beneficiosos a la tierra. Para ello hemos de poner en una bolsita de tela una porción de humus de lombriz e introducirla en agua. Es conveniente que utilicemos agua de lluvia o agua no clorada, ya que el cloro mataría los microorganismos que estamos intentando reproducir.  Dejaremos reposar durante 4 o 5 días removiendo regularmente para oxigenar la mezcla. Al cabo de este tiempo, podemos utilizarlo mezclado con el agua de riego (3 partes de agua por una de té de compost) o pulverizando sobre las hojas de las plantas. En este último caso nos servirá como abono foliar y como pesticida. Antes de utilizarlo hemos de olerlo. Si huele mal es que se ha estropeado. Si es así, podemos echarlo a la pila de compost y comenzar de nuevo el proceso.

Si queremos que nuestra mezcla tenga mayor contenido de microorganismos podemos añadir algún azúcar natural como puede ser la miel o la melaza.

Para acelerar este proceso, podemos utilizar una bomba de pecera introducida en el agua que funcione de manera continua durante 16/24 horas para remover y oxigenar la mezcla. En este caso, la proporción será de 1 parte de té por 4 de agua.

Se recomienda la utilización de té de compost tras el trasplante o durante la primera fase de crecimiento de las plantas, ya que ayuda a fortalecer la planta y por tanto actúa como preventivo de las plagas.

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